Magic: The Gathering tiene una nueva colección y se llama Cimientos. Como su nombre indica, su pretensión es que sirva para asentar unos buenos cimientos para todo lo que está por venir. Y es mejor que así sea. Porque será legal durante cinco años, haciendo que sea la base jugable para todos aquellos que jueguen estándar. El formato en el cual se juegan los tres últimos años de colecciones publicadas y, ahora también, Cimientos durante los próximos siete.
Pero hoy no venimos a hablar de Cimientos en profundidad. Venimos a hablaros de una carta en particular de la colección que nos ha cedido Wizards of the Coast para que os enseñemos. Y cuyo nombre es Resiliencia divina.

Resiliencia divina es una carta sencilla y efectiva. Por uno de mana blanco, hace a una carta indestructible. Pero además, según avanza la partida, gana en versatilidad. Porque gracias a Estímulo, podemos pagar dos de maná incoloro y dos de maná blanco para hacer todas nuestras criaturas indestructibles, dándole un susto tremendo a nuestros rivales.
Esta es una carta que, competitivamente, quizás no tenga mucho jugo, pero eso no significa que no tenga su lugar. Los mazos blancos de criaturas que se extienden mucho y quieren defender piezas particulares en los primeros compases pueden hacerle hueco en sus banquillos sin muchos problemas. Y en draft, puede dar más de una sorpresa que nos haga ganar partidas. Más que suficiente para una infrecuente golosa que tiene cinco años para demostrar de lo que está hecha.