El próximo 14 de octubre de 2025 marcará el final del ciclo de vida de Windows 10, ya que dejará de recibir actualizaciones gratuitas. Este evento ha generado preocupación, no solo por la desactualización del sistema operativo, sino también por las acusaciones recientes del senador Ron Wyden contra Microsoft en relación con prácticas dañinas en ciberseguridad.
La Comisión Federal de Comercio teme que pueda haber mala fe por parte de Microsoft
Wyden, un crítico recurrente de la compañía, ha solicitado a la Comisión Federal de Comercio que investigue el uso por defecto del cifrado RC4 en Windows, un estándar obsoleto y vulnerable que facilitó el ataque de ransomware a Ascension en 2024, comprometiendo los datos de 5,6 millones de pacientes. Microsoft ha reconocido que el uso de RC4 permite el robo de contraseñas con mayor facilidad, lo que pone de relieve la urgencia de actualizar sus protocolos de seguridad.
A pesar de las críticas, Microsoft ha prometido que las nuevas instalaciones de Active Directory no utilizarán RC4 por defecto a partir del primer trimestre de 2026. Sin embargo, la empresa argumenta que deshabilitar este cifrado por completo podría afectar los sistemas de algunos clientes, lo que complica la situación.
En medio de estas controversias, Microsoft ha estado intensificando sus inversiones en inteligencia artificial. La compañía ha presentado su modelo MAI-1, entrenado con modernas GPUs, mientras busca competir con gigantes tecnológicos como Google y Meta. Además, han manifestado su interés en utilizar modelos de Anthropic para ciertas funciones en Microsoft 365, lo que refleja una estrategia de independencia de OpenAI.
El CEO de Microsoft, Satya Nadella, ha reafirmado el compromiso de la compañía en desarrollar modelos propios y continuar con la innovación en el campo, marcando una clara intención de convertirse en un actor clave en la carrera por la inteligencia artificial de nueva generación.