Robin Williams le hacía gracia a todo el mundo… excepto a su compañera en ‘Señora Doubtfire’. “Nunca me reí, jamás”

Desde el día que Robin Williams se suicidó, el mundo es mucho menos divertido. El huracán de comedia absoluto que era el actor sigue siendo irrepetible a día de hoy, y en una industria con una autoconsciencia absoluta, resulta imposible que vayamos a tener otra vez a alguien como él. Sin embargo, en su momento no todo el mundo le vio con buena cara, porque supongo que tiene que hacer de todo en la villa del señor: es el caso de Sally Field.

Ni señora ni señoro

La actriz acaba de contar, en el programa de Stephen Colbert, que era inmune a sus chistes durante el rodaje de Señora Doubtfire, y no entendía el motivo por el que el resto del mundo entraba tan bien al juego: “Nunca me reía, jamás. Y todo el mundo lo hacía y seguía adelante”. Williams, que siempre sacó pecho a la hora de hacer reír a cualquier persona, se frustró tremendamente con ella, e intentó hacerla reír a la desesperada. Salió mal.

“Le volvía loco, la verdad. ¡Pero no era divertido, simplemente no era divertido!”, ha dicho la actriz, sabiendo que iba a quedar como una villana para el resto del público. “Robin estaba intentando siempre hacer algo distinto para hacer reír. Era tan poco divertido, no te lo puedes creer. Y entonces Pierce, el increíble Pierce Brosnan, estábamos sentados en una mesa de un restaurante e hizo un pedo con su brazo. Y me moría de la risa”. Williams la miró y dijo “Ah, ¿ESO es lo que hace falta?”. Clásico.

Hay que tener en cuenta que durante el rodaje murió el padre de Field, y posiblemente no estaba de humor para aceptarlo. Williams paró el rodaje para que pudiera ir al funeral y la acompañó a casa, por lo que puede que no aceptara su humor, pero sí su humanidad. Porque en una industria llena de ratas de cloaca, Robin Williams era la luz que les guiaba a todos hacia el bien.