Eriksholm, un juego de sigilo desarrollado por River End Games, ha sido comparado con títulos anteriores de Mimimi Games, como Shadow Tactics y Desperados III. Sin embargo, Eriksholm se aleja de la estructura de sandbox que caracteriza a esos juegos, optando por una narrativa lineal y encuentros de sigilo que se deben resolver de manera específica. Este enfoque lo distingue, aunque también limita la experiencia al no ofrecer múltiples caminos para abordar los desafíos.
Eriksholm intenta serlo todo y aunque tropieza, es interesante
En Eriksholm, los jugadores toman el papel de Hanna, una joven que se ha recuperado de una enfermedad llamada Heartpox, que afecta a la ciudad de Eriksholm y a la nación colonial en la que vive. La desaparición de su hermano Herman lleva a Hanna a embarcarse en una búsqueda solitaria, lo que la sumerge en un mundo de sigilo y acertijos. A pesar de que el juego permite disfrutar de tácticas sigilosas, la narrativa se presenta como la parte menos convincente, con personajes arquetípicos que carecen de profundidad y un argumento que se siente superficial y problemático en su tratamiento de la colonialidad.
Una de las fortalezas de Eriksholm radica en su detallado diseño ambiental, que enriquece la narrativa a través de conversaciones y elementos del entorno, pese a que la trama principal no logre capturar el interés del jugador. A pesar de la simplicidad de sus mecánicas de sigilo y de los personajes que se sienten unidimensionales, el título ofrece momentos de tensión y colaboración en sus desafíos, especialmente cuando se controla a múltiples personajes, cada uno con habilidades únicas.
Aunque Eriksholm puede no haber cumplido con las expectativas narrativas, su enfoque en la jugabilidad y el sigilo proporciona una experiencia entretenida. Con la promesa de una narrativa desenvuelta a través de detalles ambientales, se espera que futuras entregas en este estilo puedan ofrecer historias más cautivadoras.