Ahora todos sabemos lo que son los videojuegos y sus posibilidades. Incluso en los tiempos de Tron, allá por 1982, ya se podía intuir que había mucho más de lo que se podía ver en pantalla en aquellos momentos, justo antes del lanzamiento de NES. Por aquel entonces, Steven Lisberger se imaginó un mundo de realidad virtual en el que se mezclaba la inocencia de antaño con la modernidad de ahora, e incluso hoy en día muchos creen que esta fue la primera vez que un videojuego apareció en la gran pantalla. Pero ni mucho menos: este viaje en el tiempo va hasta incluso antes del mismísimo Pong.
¡La comida son videojuegos!
Para ver el primer videojuego real, con nombre y apellidos, en una película tenemos que irnos hasta 1973. Pong tenía un año, pero no fue el que tuvo el honor de aparecer en Cuando el destino nos alcance (más conocida como Soylent Green). Fue Computer Space, la primera recreativa de la historia lanzada en 1971, que además tiene otro récord: el primer videojuego disponible comercialmente. Casi nada.
Computer Space reventó todas las expectativas y abrió un nuevo camino repleto de sueños para miles y miles de nuevos jugadores… Aunque realmente sus creadores, Nolan Bushnell y Ted Dabney, eran mucho más prosaicos: solo querían una versión que funcionara con monedas de SpaceWar!, el juego de 1962 que se fue modificando a lo largo de las universidades estadounidenses mediante un equipo de hackeo de centenares de programadores que aprendieron así su profesión.
En la publicidad se decía “¡Nutting Associates de California lo ha hecho otra vez! ¡Amén, hermano! El único concepto e idea innovadores en toda la industria. ¿Cansado de juegos de conducción? ¿Cansado de los mismos estilos y viejas cabinas de juego? ¡Presentamos el completamente nuevo Computer Space! ¡Date prisa! ¡Tus clientes merecen un descanso!“. Y funcionó, vendieron 1500 máquinas arcade, que les dieron el dinero suficiente para crear Atari y, con ella, Pong. El resto, es historia.
En Soylent Green, el juego aparece solo durante 17 segundos, mientras uno de los personajes lo juega en su casa. El intento no era el de mostrar el producto, sino el de enseñar algo de ricos, futurista, extraño y novedoso. Y vaya que si lo consiguieron: se convirtió, probablemente sin querer, en un hito de la historia del cine. Bueno, si no tenemos en cuenta a Stanley Kubrick.

No puedo jugar más, Dave
Vámonos aún más atrás, hasta 1968, cuando Stanley Kubrick estrenó su obra maestra 2001: Una odisea del espacio, en la que Frank Poole, el astronauta protagonista, jugaba al ajedrez con el ordenador, HAL 9000. Tened en cuenta que, por aquel entonces, los videojuegos eran aventuras de texto o cosas muy sencillas en blanco y negro exclusivas para aquellos que tuvieran ordenador (o sea, prácticamente nadie). Sin embargo, Kubrick imaginó que en el futuro la gente utilizaría el ordenador para jugar al ajedrez en color, y se inventó el ahora conocido como Poole versus HAL 9000, que, durante unos segundos, hizo sentir realmente en el futuro a toda una generación.
No es una idea exclusiva de la película: Arthur C. Clarke escribió en la novela “Para relajarse, siempre podía desafiar a Hal en un gran número de juegos semimatemáticos, incluyendo damas, ajedrez y polyominó. Si Hal quisiera, podría ganar cualquiera de ellos; pero eso sería malo para la moral. Así que estaba programado para ganar solo el cincuenta por ciento del tiempo, y sus compañeros humanos fingían no saberlo”. Casi nada.
A favor de Kubrick y Clarke hay que decir que por aquel entonces ya se podía jugar al ajedrez contra una máquina de manera rudimentaria. Concretamente, desde 1957. No venía de nuevas, pero para el público general sonaba a fresco, futurista y nuevo. Por cierto, la partida de ajedrez que jugaban HAL y Frank estaba realmente sacada de la realidad, en 1910, entre Roesch y Schlage. Ah, y aunque HAL se empeña en que ya ha ganado antes de mover una sola pieza tal y como estaba la partida, ahora sabemos que realmente Poole tenía varias posibilidades de vencer. Cosas de los videojuegos y el cine.
Así que ahora ya lo sabes: el primer videojuego que salió en una película ni siquiera existió en la vida real. Más que nada porque, al final, en 2001 estábamos con el GTA III y el Super Smash Bros Melée (y un ordenador, Deep Blue, ya había vencido al maestro Kasparov cinco años antes). Por lo que sea, un juego de ajedrez como este no nos impresionaba demasiado.