El interés por los asesinos en serie ha experimentado un notable aumento en la población, gracias a la popularidad de los documentales de true crime y a las series de ficción que han sabido capturar esta temática oscura. En este contexto, la nueva entrega de la serie Monstruo, producida por Ryan Murphy, ha centrado su narrativa en la figura de Ed Gein, un infame criminal cuya historia inspiró el clásico Psicosis. Interpretada por Tom Hollander como Alfred Hitchcock y Joey Pollari como Anthony Perkins, la serie ha logrado posicionarse durante tres semanas en el primer puesto global de Netflix, alcanzando más de 40 millones de visualizaciones.
¿Hemos llevado demasiado lejos el true crime?
A pesar de su éxito en audiencia, Monstruo: la historia de Ed Gein ha desatado críticas, especialmente por la representación de Anthony Perkins. Osgood Perkins, hijo del actor, ha expresado su descontento con la forma en que su padre es retratado, sugiriendo que el público debería realizar una reflexión más profunda sobre el arte innovador que se presenta en la serie. “No me voy a acercar a ella ni con un palo”, mencionó en una entrevista reciente, apuntando a la necesidad de mirar más allá de la ficción hacia una comprensión más compleja de la humanidad.
En la actualidad, los asesinos en serie son vistos con mayor aceptación, lo que ha llevado a un consumo masivo de este tipo de contenido. Sin embargo, Osgood Perkins advierte que, a pesar de la popularidad de figuras criminales reconocidas, el público debería considerar el impacto de esta representación en su percepción de la verdad. La narrativa del true crime permite explorar los rincones oscuros de la psique humana, lo que a menudo provoca que algunos espectadores se sientan atraídos por relatos de violencia e incertidumbre.