Estrenada en 1987, La Princesa Prometida se ha convertido en un auténtico fenómeno de culto, comparable a otras joyas cinematográficas del mismo período. Dirigida por Rob Reiner, la película está basada en el libro homónimo de William Goldman, una obra que el director amaba desde su infancia. Sin embargo, su camino hacia la pantalla fue todo menos sencillo.
Un estreno que costó sangre, sudor y lágrimas
A pesar de que Reiner planteó por primera vez la adaptación a Paramount Pictures durante la promoción de su exitosa película Cuenta Conmigo, el estudio mostró escepticismo desde el inicio. Varios intentos previos por parte de otros estudios, incluidos 20th Century Fox, que compró los derechos en los años 70, terminaron en fracaso, lo que llevó a que muchos en Hollywood consideraran que el proyecto carecía de viabilidad.
No obstante, Reiner logró el apoyo financiero necesario y la colaboración directa de Goldman para adaptar la historia. Protagonizada por Cary Elwes y Robin Wright, La Princesa Prometida finalmente llegó a los cines. A pesar de una recaudación de 31 millones de dólares, que se consideró discreta frente a un presupuesto de 16 millones, la película recibió una aclamación crítica abrumadora y se estableció como un clásico perdurable.
La narrativa combina elementos de romance y aventura en un entorno de cuento de hadas. La trama gira en torno a Westley y Buttercup, con diálogos memorables que han perdurado en la memoria colectiva. Casi 40 años después de su estreno, La Princesa Prometida mantiene una impresionante calificación de 96% en Rotten Tomatoes, testimonio de su atractivo duradero y de su estatus como una de las películas más queridas de los años 80. Y ahora puedes verla en Apple TV.