Aunque Yakuza nació en 2005, y nadie esperaba que veinte años después estuviéramos hablando de una de las franquicias con mejor tino y amor de la industria de los videojuegos, que incluso se ha dado el lujo de cambiarse el nombre a Like A Dragon. Con el tiempo y el boca-oreja, claro, han ido ganando también en público de todo tipo, pero desde Ryu Ga Gotoka Studio ya han aclarado que no piensan cambiar ni un ápice.
Ay, la vejiga
Ryosuke Horii ha afirmado, eso sí, que le encanta llegar a todo el mundo. Pero… “Hemos crecido mucho en nuevos fans, incluidas mujeres, por lo que estamos realmente alegres y agradecidos. Pero no planeamos hacer nada deliberadamente para cambiar los temas de conversación y así conseguir nuevos fans”. Y es que al final tienen que hablar de lo que saben, ¿no? Siempre es la clave de una buena narrativa.
“Nosotros mismos somos tíos mediana edad, así que ese es el target a por el que vamos, probablemente. En Yakuza: Like A Dragon todo empieza con tres tíos de mediana edad desempleados diciendo ‘Vamos a la oficina del paro'”. De hecho, a lo largo del juego se quejan de “dolores de espalda y cosas así”, y eso les diferencia de otros héroes jóvenes. Son más humanos, más adultos, aunque no por ello más maduros.
Al fin y al cabo, el protagonista de la octava parte de la saga tenía 46 años y seguirá envejeciendo con el tiempo, al igual que lo hizo Kiryu Kazuma, que pasó de los 37 años del primer juego a los 48 de Yakuza 6 (y sigue siendo un secundario que se va haciendo anciano poco a poco). Porque no encontrar la llave-espada con Goofy es un problema, pero tener problemas de próstata es algo que Sora no sufrirá jamás. Y se agradece que lo muestren, la verdad.