Cuando el primer Zelda salió a la venta, allá por 1986, a nadie le importaba demasiado cuál era la historia tras las aventurillas de Link, su espada y los diferentes objetos que iba consiguiendo por el camino. Sin embargo, a lo largo del tiempo Hyrule se convirtió en algo más que un simple escenario cualquiera donde transcurrían estas aventuras y pasó a ser un mito de los videojuegos. Cada uno de los Zelda iban creciendo en historia, implicaciones y lore y al final pasó lo inevitable: el público quiso entender cuál era la línea de tiempo oficial. Y ahí vienen los problemas.
Suscríbete a la Newsletter de Softonic y recibe las últimas noticias en tech, juegos, entretenimiento en tu buzón de correo
Suscríbete (es GRATIS) ►Como diría Link: ¡Aaaah!
Tras mucho trabajo, Eiji Aonuma (director de la serie) ha conseguido montar una línea de tiempo coherente que los fans han aceptado como la piedra Rosetta de los videojuegos. Sin embargo, el problema viene con cada nuevo juego, porque tienen que trabajar en encajarlo en esa línea sagrada. Y si crees que es fácil, espera a ver todo el empeño que Aonuma y Grezzo pusieron en que Echoes of Wisdom tuviera sentido dentro de la franquicia.
Según el creador de Zelda, al principio se plantearon el funcionamiento del juego en sí y dejaron a un lado las partes de la historia que podían conectar con el lore de Hyrule, pero a mitad del camino se dieron cuenta de que no funcionaba. ¿La solución? Montar una especie de campamento de nueve días donde los desarrolladores trabajaban día y noche para conseguir encontrar el punto en el que se encuentra ahora el juego protagonizado por la princesa.
La obsesión de Aonuma era no centrarse solo en el gameplay, sino también en esperar que la reacción de los fans fuera positiva, algo que no iba a conseguir sin una historia de nivel que acompañara. Al final, tuvo que hacerlo él mismo: “Fui al hotel, escribí un guion rápidamente que podría funcionar, y lo llevé conmigo a Grezzo el día siguiente. Entonces todos contribuimos. Utilizando este método, finalmente completamos la historia del juego”.
Aonuma tiene ya 61 años, y no le quedan muchos juegos de Zelda que supervisar antes de retirarse, así que, sin su mano experta… ¿Qué pasará en el futuro de Hyrule? Estamos temblando de miedo solo de pensarlo.