El 15 de septiembre, TikTok volverá a sentarse ante el poder político en Estados Unidos. Ese día, Will Farrell, jefe de seguridad de la compañía en el país, comparecerá ante el Comité Especial de la Cámara sobre el Partido Comunista Chino. Será la primera vez que un ejecutivo de TikTok testifique en público desde que quedó cerrada la reestructuración accionarial de la empresa en enero de 2026.
La cita llega con el debate todavía muy vivo. TikTok logró evitar su cierre en EE. UU. gracias a una nueva estructura de propiedad, pero en Washington siguen preguntándose cuánto poder conserva ByteDance, la matriz china de TikTok, sobre la aplicación, sobre todo en tres frentes: datos, sistemas y moderación de contenidos.
Los legisladores quieren centrar el interrogatorio en Will Farrell en asuntos muy concretos: privacidad de datos, ciberseguridad y el alcance real de la influencia de ByteDance sobre las operaciones estadounidenses de TikTok.
La pregunta de fondo es bastante simple: si la información de los usuarios en EE. UU. puede quedar de verdad fuera del alcance de ByteDance. Farrell ocupa un lugar especialmente sensible en esa discusión porque, como director de seguridad, supervisa los sistemas pensados para impedir que los datos de ciudadanos estadounidenses queden expuestos a ByteDance o a China.
Lo que diga servirá, en la práctica, para comprobar si las salvaguardas técnicas que TikTok ha puesto sobre la mesa resultan creíbles también fuera de los documentos y las presentaciones.
La reestructuración que explica esta nueva etapa fue una consecuencia directa de la ley de 2024 conocida como Protecting Americans from Foreign Adversary Controlled Applications Act. Esa norma obligó a ByteDance a desprenderse del negocio estadounidense de TikTok o afrontar una prohibición en ese mercado. El Tribunal Supremo respaldó la ley en enero de 2025.
Después del acuerdo, ByteDance conserva un 19,9 % de la operación estadounidense de TikTok, justo por debajo del umbral del 20 % que la ley usa para definir control por parte de un adversario extranjero. La gestión diaria, mientras tanto, pasó a TikTok USDS Joint Venture LLC.
Por encima de TikTok USDS Joint Venture LLC figuran como principales inversores Oracle, Silver Lake y MGX, con sede en Abu Dabi. Oracle, además, sigue teniendo un papel central en el almacenamiento y la protección de los datos de usuarios estadounidenses a través de Project Texas.
Pero ese rediseño societario no ha cerrado la discusión. Los críticos sostienen que la separación puede estar lejos de ser total. Una de las preocupaciones más repetidas es que ByteDance seguiría licenciando el algoritmo de recomendación a la filial estadounidense de TikTok. Para quienes rechazan el acuerdo, ahí sigue existiendo una vía potencial de control sobre el producto.
Y hay más. Muchos detalles operativos no se han hecho públicos, y la ausencia prevista de Adam Presser, consejero delegado de TikTok en EE. UU., probablemente reducirá el margen para obtener respuestas sobre gobernanza, estrategia y toma de decisiones al nivel más alto. Como suele pasar con TikTok en Washington, no está nada claro que la comparecencia vaya a bastar para resolver la duda central: cuánto poder conserva todavía ByteDance.