Valve vuelve a probar con su vieja idea de llevar Steam al salón, esta vez con una nueva Steam Machine que arranca en 1.049 dólares y puede subir hasta unos 1.428 dólares en la versión con 2 TB y Steam Controller incluido. Lo que cuentan las primeras pruebas va bastante en la misma dirección: la experiencia de jugar en el salón convence, pero el rendimiento real se queda más cerca de la PS5 de Sony y de la Xbox Series X de Microsoft de lo que invita a pensar ese precio.
La propuesta de Valve sigue siendo la misma de fondo: juntar en una sola máquina la comodidad de una consola con la libertad que da un PC.
El problema es que ese precio la coloca muy por encima de lo que cuesta una PS5 de Sony. Y ahí empieza de verdad la discusión.
Lo que se ha visto hasta ahora deja una impresión positiva, sí, pero no tan rotunda como para justificar pagar casi el doble que por la consola de Sony.
De hecho, si hay una idea que se repite una y otra vez en esas primeras impresiones, es esta: la Steam Machine juega, por norma general, en la misma liga que una PS5 estándar.
No va corta, pero tampoco firma una demostración de fuerza que la deje claramente por delante de las consolas actuales.
Con juegos reales delante, en el uso de cada día, lo que transmite es una sensación muy de consola: estabilidad, comodidad y un planteamiento pensado para sentarte en el sofá y ponerte a jugar sin más líos.
Ahí Valve parece haber acertado con el formato.
Ahora bien, por los resultados que han ido saliendo, está bastante más cerca de PS5 y Xbox Series X que de un PC gaming de gama alta. Y eso pesa, sobre todo si hablamos de un producto con precio premium.
Las pruebas publicadas hasta el momento apuntan a que la máquina cumple bien cuando toca mover juegos a resoluciones altas y con ajustes elevados, pero no mantiene una ventaja clara frente a las consolas de sobremesa de Sony y Microsoft.
En algunos títulos sí puede rascar algo más de rendimiento, pero no de una forma tan visible como para convertirla en una compra redonda.
Tampoco da la sensación de ser ese tipo de equipo que puedas vender como una garantía de 4K nativo y 60 FPS estables en cualquier situación.
Para llegar a una experiencia fluida en 4K, suele apoyarse, por lo que reflejan esas pruebas, en tecnologías de reescalado como AMD FidelityFX Super Resolution (FSR). Es una solución cada vez más común y totalmente válida, pero conviene tenerlo presente si alguien espera potencia bruta, sin ayudas de ningún tipo.
En los benchmarks que se han publicado, el procesador deja una impresión algo mixta.
Por un lado, rinde mejor por núcleo que PS5, algo que puede venirle bien en ciertas tareas o en juegos especialmente sensibles al rendimiento monohilo. Por otro, sale peor en pruebas multinúcleo, así que hablar de superioridad total en CPU sería ir demasiado lejos.
Llevado al día a día, la lectura es bastante simple: puede haber pequeñas ventajas técnicas aquí y allá, pero no da para venderla ni como un salto generacional ni como una máquina claramente superior en todo.
Donde sí se está llevando bastantes elogios, al menos en estos primeros análisis, es en el diseño.
La nueva Steam Machine destaca por ser compacta, silenciosa y por ofrecer una interfaz de SteamOS, el sistema operativo de Valve, bastante más cómoda para el salón. Todo eso acerca el PC gaming a una experiencia mucho más parecida a la de una consola tradicional.
Y ese enfoque tiene su gancho para quien ya acumula una biblioteca importante en Steam y quiere disfrutarla sin quebraderos de cabeza, en un formato pequeño, cerrado y listo para usar.
La pega grande que señalan los análisis no está tanto en cómo rinde como en la relación entre lo que ofrece y lo que cuesta.
Porque pagar 1.049 dólares, o incluso hasta 1.428 dólares en la configuración más completa, por una máquina que en la práctica se mueve cerca de PS5 y Xbox Series X hace difícil recomendarla al público general.
Por ahora, y siempre a partir de estas primeras pruebas, todo apunta a un comprador muy concreto: usuarios muy metidos en el ecosistema de Valve, con una buena biblioteca en Steam, que quieran un PC para el salón ya montado y estén dispuestos a pagar ese extra por la comodidad.