El lanzamiento de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered en abril de 2025 generó altos niveles de expectativas, pero, un año después, las críticas se centran en los problemas técnicos significativos que persisten desde su debut.
Desarrollado por Virtuos y Bethesda, el juego ha sido objeto de análisis exhaustivos, como el de Digital Foundry, que ya señalaba en su lanzamiento que presentaba serios problemas de rendimiento. A pesar de vender millones de copias, muchos en la comunidad gamer sienten que el título está prácticamente abandonado.
Un juego que debería arreglarse
Desde su lanzamiento, los jugadores han reportado tirones en el juego, inestabilidad en la tasa de cuadros por segundo (fps) y, lo que es más preocupante, problemas de fuga de memoria que no han sido resueltos.
El último parche, que se lanzó en julio de 2025, aportó muy poco al respecto y desde entonces no se han anunciado actualizaciones significativas. Digital Foundry describe la situación actual del juego como “entre molesto e injugable”, dependiendo de la tolerancia del jugador a estos problemas técnicos profundos.
La combinación de la arquitectura original de 2006 del juego con el moderno Unreal Engine 5 ha sido identificada como una de las principales causas de la inestabilidad del rendimiento. Esta decisión de diseño ha complicado la experiencia del usuario y ha levantado serias dudas sobre el compromiso de Bethesda con la optimización del título tras su lanzamiento.
Con la versión de Nintendo Switch 2 de Oblivion Remastered prevista para 2026, muchos jugadores esperan que esta sea una oportunidad para que Bethesda implemente mejoras en todas las plataformas.
Sin embargo, la falta de actualizaciones a lo largo de este año ha aumentado la frustración en la comunidad, que exige más atención y soporte post-lanzamiento. Aún queda por ver si Bethesda atenderá estas demandas con el próximo lanzamiento y si logrará rescatar lo que podría ser una de sus franquicias más queridas.