En 1991, Street Fighter II entraba en las recreativas rompiendo con todo y cambiando para siempre la historia de los videojuegos de lucha. Tan solo dos años después, un nuevo título de Sega, a los mandos de Yu Suzuki, demostraba que el género todavía podía dar pasos de gigante al cambiar de los clásicos sprites en 2D a los polígonos en 3D. Virtua Fighter fue uno de los títulos más influyentes de la historia (no olvidemos que salió un año antes que la misma PlayStation) y quedó subrayada como una de las sagas con más futuro de la industria.
Virtua… ¿Qué?
Y aquí estamos, en 2024, sin un nuevo Virtua Fighter desde que la quinta parte apareciera en 2006 para recreativa (y el año siguiente para PS3). Cierto es que ha tenido diferentes actualizaciones, sobre todo para los arcades japoneses, pero parece que todo el mundo se ha olvidado de Akira Yuki, Pai Chan y compañía, sin darnos cuenta de que sin ellos no tendríamos franquicias como Tekken o Dead or Alive.
Ahora, por suerte, después de 18 años, Sega ha decidido resucitar la saga con una sexta parte, meses después de anunciar que en el futuro cercano también volverán otros mitos como Crazy Taxi o Jet Set Radio. Desde la empresa dicen que “lo interesante es que tienes una generación que recuerda esos títulos con mucho amor de su infancia o juventud, que ahora tienen 40 ó 50 años, y una generación más joven que, francamente, no tiene ninguna conexión con ellos“.
Así que lo habéis adivinado: la clave está en la palabra “reinvención”. “¿Cómo conectamos con todos? ¿Qué plataformas usamos y cómo evolucionamos el juego para estas propiedades intelectuales que, siendo francos, son menos conocidas? ¿Y cómo conectamos con nuevas generaciones?“. Es posible que quitando el exceso poligonal de los primeros juegos, puede que Virtua Fighter no tenga tanto que ofrecer ahora mismo para el público general en el panorama de los juegos de lucha, pero si tan seguros están, todo es darle una oportunidad. Si no funciona con los chavales, al menos siempre les quedaremos los millennials.