Xbox ha activado hoy, en julio de 2026, la mayor reestructuración de su historia. La división de videojuegos de Microsoft afronta unos 3.200 despidos, según la información disponible hasta ahora, que golpean tanto a su negocio principal como a varios estudios propios. El ajuste marca otro cambio brusco para la compañía después de años de compras, expansión de plantilla y presión constante para mejorar resultados.
Y no se queda solo en los despidos.
Con los datos que han salido hasta ahora, Double Fine y Compulsion Games dejarán de formar parte de Xbox y volverán a operar como estudios independientes. Ninja Theory y Undead Labs, por su parte, pasarían previsiblemente a manos de otro propietario. Para Xbox Studios, el mapa que queda es muy distinto al de hace nada: Double Fine firmó Psychonauts 2, y Compulsion Games venía siendo uno de los nombres reconocibles del grupo por Contrast y We Happy Few.
A la vez, el desarrollo de Senua’s Saga: Hellblade II y State of Decay 3 seguiría en marcha, al menos si se toman como referencia los primeros reportes sobre la operación.
Lo que nadie sabe todavía es cómo puede afectar ese cambio de manos a los calendarios, a la financiación o a la estrategia de lanzamiento de ambos proyectos.
El caso de Arkane Lyon está aún menos claro. El estudio francés, que ahora mismo lidera Marvel’s Blade, sigue en fase de consulta y su situación no está resuelta. Además, al estar en Francia, el proceso requiere la intervención de las autoridades laborales del país, así que cualquier decisión final podría demorarse o incluso cambiar sobre la marcha.
Desde la cúpula de Xbox han definido el ajuste como un “reset” del negocio.
La explicación interna apunta a resultados financieros por debajo de lo esperado, márgenes demasiado cortos y un momento especialmente difícil para el mercado del hardware. Ese diagnóstico deja entrever que Microsoft quiere una estructura más ligera y más rentable, y que el recorte no se explica solo por un estudio concreto o por un proyecto que haya salido mal, sino por una revisión bastante más profunda del tamaño y de la forma del negocio.
Antes de que llegara el anuncio oficial, ya circulaban informes que apuntaban a que esta podía acabar siendo la mayor ola de despidos en la historia del videojuego.
La decisión también ha reactivado las críticas de organizaciones laborales y de veteranos del sector, que llevan tiempo advirtiendo del daño a largo plazo que supone perder talento y poner en peligro proyectos que ya estaban en marcha.
Los recortes en Xbox, además, encajan dentro de una tendencia mucho más amplia: desde 2022, la industria del videojuego ha acumulado decenas de miles de despidos en todo el mundo, y un informe de la GDC publicado en 2026 señalaba que el 33% de los desarrolladores de videojuegos en Estados Unidos había sido despedido durante los dos años anteriores.
El tamaño del ajuste refuerza una idea que ya cuesta discutir: la crisis del sector sigue lejos de cerrarse, aunque todavía no esté claro cuándo quedará completada del todo esta reorganización.