A finales de julio de 2026, Alan Ritchson, protagonista de Reacher, soltó en el pódcast Armchair Expert cuál quiere que sea su siguiente gran jugada fuera de la serie de Prime Video: poner en marcha una franquicia de cine inspirada en MotoGP y dirigida a ese mismo público masivo que llevó a Fast & Furious a convertirse en un fenómeno global. Por ahora, eso sí, el proyecto sigue sin título, sin estudio y sin fecha de estreno confirmados.
La noticia no salió de un estudio ni llegó en forma de comunicado oficial. Apareció, más bien, durante su paso por Armchair Expert, donde Ritchson contó que ha adquirido derechos vinculados con MotoGP y que su intención es levantar una saga de acción trotamundos con las motos en el centro.
Tal como lo explicó en el pódcast, no está pensando en un drama deportivo al uso. Lo que quiere llevar al terreno del cine es algo mucho más comercial, con escala internacional y una vocación de entretenimiento amplia, más cerca del modelo de franquicia que de una película de carreras tradicional.
La comparación más directa la puso él mismo en Armchair Expert: Fast & Furious. Acción grande, viajes, velocidad y un planteamiento pensado para funcionar ante audiencias globales.
De puertas afuera, en cualquier caso, todo sigue muy verde.
A día de hoy no hay confirmación de título, estudio, director, guionista ni fecha de estreno. Tampoco existe, por ahora, una confirmación oficial sobre la participación formal de Dorna Sports, la empresa que posee los derechos comerciales de MotoGP.
Y hay otro detalle llamativo: el contexto en el que terminó saliendo a la luz la idea.
Ritchson estaba relatando un altercado con un vecino ocurrido en marzo de 2026 cuando mencionó que montar en moto formaba parte de su preparación para esta futura película.
Según la versión que dio el propio actor, las imágenes de una cámara corporal respaldaron su relato de que actuó en defensa propia, así que no se presentaron cargos. Dentro de esa misma historia, Ritchson también afirmó que lleva tiempo entrenándose a fondo con distintos tipos de motocicletas y que quiere encargarse él mismo de las escenas de riesgo, algo que, si el proyecto avanza, tiene muchas papeletas para convertirse en una pieza fuerte de su gancho promocional.
El contexto comercial ayuda bastante a entender por qué una compañía de entretenimiento querría poner dinero en un mundo como este. MotoGP cerró 2025, según cifras de la propia competición, con una audiencia global de 632 millones de personas, un 12% más que el año anterior. Más de la mitad de sus aficionados tenía menos de 35 años y los fines de semana de carrera dejaron además un récord de 3,6 millones de asistentes. A eso se suman las estimaciones de mercado para 2025, que situaban el sector de la motocicleta por encima de los 75.000 millones. La base cultural y comercial para contenidos centrados en este ámbito, vista así, es enorme.
La idea de Ritchson, además, no aparece de la nada.
En los últimos años han ido surgiendo, o al menos anunciándose, proyectos de perfil parecido como One Fast Move (2024), Idols: The Last Lap (2026), una película sobre el Isle of Man TT con Channing Tatum y la docuserie de Keanu Reeves Hooligans: The ARCH Racing Project (2026). La diferencia, al menos por ahora, es que la propuesta de Alan Ritchson apunta de forma explícita a convertirse en una franquicia grande y recurrente. Cuándo llegará de verdad a materializarse en Hollywood sigue siendo una incógnita.