A comienzos de agosto, OpenAI respondió a la demanda por secretos industriales que Apple había presentado en julio de 2026.
Y respondió subiendo varios peldaños el tono del choque. En un escrito publicado a principios de agosto con el título “Apple is getting this wrong”, OpenAI describe la demanda de la compañía de Cupertino, presentada en julio de 2026, como “descuidada, agresiva y extrañamente personal”.
El enfrentamiento tiene además un punto especialmente incómodo, porque las dos empresas mantienen una relación comercial desde junio de 2024, cuando Apple integró ChatGPT en sus plataformas como parte del despliegue de Apple Intelligence.
Hay otro elemento que destaca por encima del resto. OpenAI no se ha quedado en una simple negativa de las acusaciones. En esa respuesta pública también difundió correos electrónicos y mensajes de iMessage con los que intenta desmontar la versión de Apple, así que la pelea ya no se está librando solo en los tribunales.
La versión de Apple es que OpenAI obtuvo, o trató de obtener, información confidencial para reforzar sus propios planes en el terreno de los dispositivos. Según la demanda, el núcleo del caso pasa por secretos industriales relacionados con diseños de producto, métodos de fabricación y detalles sobre proveedores.
Apple apunta de forma directa a dos exdirectivos, Tang Tan y Chang Liu, y sostiene que ambos participaron en una transferencia indebida de información propietaria después de dejar la empresa.
La demanda también pone el foco en un dato más amplio. Según Apple, más de 400 exempleados de la compañía habrían terminado trabajando en OpenAI, algo que la firma presenta como parte de un esfuerzo coordinado para acceder a información interna sensible.
OpenAI, por su parte, sostiene en su respuesta pública que Apple está exagerando y deformando los hechos. Su escrito intenta demostrar, apoyándose en registros de comunicaciones, que varias de las acusaciones no se sostienen tal y como fueron planteadas ante el tribunal.
Entre los puntos más polémicos del caso hay una acusación especialmente delicada. Apple afirma en su demanda que a algunos candidatos entrevistados por OpenAI se les animó a llevar “piezas reales” a sesiones de presentación. Si eso termina confirmándose, la sospecha sería clara: un intento directo de acceder a componentes físicos vinculados a desarrollos internos.
Además, de acuerdo con la petición judicial de Apple, la compañía ha solicitado una medida cautelar preliminar para bloquear el uso de la información presuntamente confidencial. También ha enviado requerimientos de conservación de pruebas a decenas de antiguos empleados que ahora trabajan en OpenAI.
El litigio llama todavía más la atención por el contexto en el que estalla. OpenAI trabaja, según varias informaciones, en un dispositivo sin pantalla junto a Jony Ive, el histórico exjefe de diseño de Apple. Ese producto podría presentarse a finales de 2026 y llegar al mercado en 2027.
Si Apple consigue convencer al tribunal de que sí hubo un uso indebido de información confidencial, el caso puede convertirse en un obstáculo serio para esa hoja de ruta. De momento, la disputa ya ha saltado del juzgado al terreno público. Aún no se sabe cuándo llegará una primera resolución judicial.