Apple ha pedido hoy que dejemos de meter un iPhone mojado en un bol de arroz, uno de esos remedios caseros que siempre reaparecen cuando el teléfono termina en la piscina, en el fregadero o empapado por un chaparrón. Según la compañía, el truco sirve de poco y, además, puede salir peor si algún grano o partícula pequeña acaba colándose en los puertos del iPhone.
Lo primero, dice Apple, es reducir al mínimo el riesgo de cortocircuito. En cuanto recuperes el móvil, lo mejor es apagarlo enseguida y quitarle cualquier cable o accesorio conectado. La idea es simple: que no siga circulando electricidad mientras todavía queda humedad dentro, porque muchas veces eso causa daños permanentes más serios que el propio contacto con el agua.
Después toca sacar el exceso de agua, pero sin recurrir al calor. Apple aconseja sujetar el iPhone con el puerto de carga hacia abajo y darle unos golpecitos suaves contra la mano para ayudar a expulsar el líquido. Luego, dejarlo en un sitio seco y con buena ventilación entre 24 y 48 horas.
Si quieres tener más opciones de recuperarlo, aquí manda la paciencia. No merece la pena encender el iPhone antes de tiempo ni enchufarlo al cargador “solo para ver si tira”, porque esas primeras horas son las más delicadas si lo que se busca es frenar la corrosión interna.
El mito del arroz sigue ahí porque, a veces, un teléfono sobrevive después de pasar la noche enterrado en granos. Pero los técnicos de reparación llevan años diciendo lo mismo: en la mayoría de esos casos, el móvil habría acabado secándose solo con el paso de las horas. El arroz crudo absorbe algo de humedad, sí, aunque bastante peor que otros materiales, y encima añade otro problema: el polvo y los fragmentos diminutos pueden meterse en el puerto Lightning o USB-C del teléfono, además de en otras aberturas.
Como alternativa, los expertos suelen quedarse con los paquetes de gel de sílice , los típicos que vienen dentro de cajas de zapatos o de algunos productos electrónicos. Metidos en un recipiente cerrado, esos sobres funcionan mejor que el arroz para absorber la humedad del ambiente. Y hay otra cosa que tampoco recomiendan: usar un secador de pelo, apoyar el teléfono sobre un radiador o darle calor directo de cualquier manera. El aire caliente puede estropear componentes internos, adhesivos y sellos de protección.
El agua sigue siendo uno de los peores enemigos de los smartphones. Los datos del sector lo dejan bastante claro: los daños por líquidos supusieron el 21% de los incidentes en móviles en 2024; hasta el 35% de los fallos de smartphones en todo el mundo están relacionados con el contacto con agua; y en verano algunas aseguradoras han llegado a registrar subidas de hasta el 250% en las reclamaciones.
Así que, si un iPhone se moja, Apple lo tiene claro: nada de arroz, nada de calor. Mejor apagarlo, retirar el exceso de líquido y darle tiempo, tiempo de verdad, para que se seque.