Hay personajes de videojuego que tienen bula papal para hacer lo que quieran. Pensad en Super Mario, por ejemplo: inició sus aventuras luchando contra Donkey Kong, pasó al plataformas y ahora mismo no hay nada que no haya hecho, desde conductor de karts hasta doctor, pasando por investigador paranormal (bueno, Luigi, más bien) y hasta jugador de fútbol. Porque Mario se pone el disfraz que haga falta y siempre te pega en un juego. Algo parecido pasa con Sonic, aunque en menor medida, o incluso con Pac-man.
Pero en 1994, Capcom decidió que su personaje dedicado a hacer spin-offs sería el menos indicado para ello: Mega Man. Si Mario hace lo que le de la gana en Nintendo, ¿por qué no va el robot azul a jugar a fútbol? La respuesta os la podéis dar vosotros mismos, sí, pero podéis ampliarla echando un vistazo a uno de los videojuegos más extraños e innecesarios de la historia: Mega Man Soccer.
Suscríbete a la Newsletter de Softonic y recibe las últimas noticias en tech, juegos, entretenimiento en tu buzón de correo
Suscríbete (es GRATIS) ►¡Gol Man!
Pero para entender el por qué tenemos que ir un año hacia atrás en el tiempo. Capcom lanza una entrega del juego por año, y ya va por la sexta. Nada parece indicar que el público se canse de él, y deciden que es momento de diversificarlo con un título, cuando poco, arriesgado: Wily & Right no RockBoard: That’s Paradise. ¿No os suena? Normal, porque era… un simulador de hacer negocios en el que el jugador tenía que comprar propiedades, un poco al estilo Monopoly.
Justo lo que uno se esperaba como spin-off de un juego de disparos: simuladores inmobiliarios. Entre las malas críticas que no entendían a qué se debía esta disgresión, Capcom se quedó con algo bueno: Reggae, un personaje nuevo que a posteriori ha salido como guiño a los más fieles (y ha tenido importancia en la serie de cómics de Mega Man). Nunca salió de Japón, y con razón: a nadie le interesó lo más absoluto.
Pero en Capcom estaban dispuestos a seguir exprimiendo la vaca, y el 17 de febrero de 1994 (un mes después en Estados Unidos) lanzó Mega Man Soccer en un momento en el que sagas como Kick-Off y otros juegos deportivos eran un éxito de ventas. Así que la suma era obvia, ¿no? Si los deportes son un éxito y Mega Man es un éxito, solo hay que juntarlos para conseguir… uno de los títulos menos acertados de aquella época.
Fuera de juego
La historia del juego sucede después de Mega Man 4 y empieza con un boletín informativo: ¡Los robots del Dr. Willy han invadido y explosionado un campo de fútbol! ¡Hay que hacer algo para pararles! Antes de que Mega Man vaya a lo que mejor sabe hacer, el Dr. Light le para los pies, porque va a hacerle unas modificaciones para “darles un partido que no olvidarán”. El robot que hasta ahora lo solucionaba todo liándose a tiros entre plataformas ahora va a jugar al fútbol… sin motivo aparente.

No solo eso: sus enemigos también están dispuestos a ponerse a ello. Sí, sí, lo sé, es solo una mera excusa para poner el título en funcionamiento, pero no tiene el menor de los sentidos: ¿No acaban de invadir un estadio? ¿Por qué han decidido que la única estrategia válida a partir de entonces es hacer un Evasión O Victoria? ¿Seguro que es la manera correcta de defender el planeta, ponerse a darle al balón?
No importan las quejas que podamos tener como jugadores: esto se llama Mega Man Soccer y es lo que hay. Pero claro, Mario también tuvo su juego de fútbol y se le sigue tratando bien, ¿por qué? Bueno, porque el fontanero puede utilizar poderes de todo tipo durante el partido, de tal forma que el deporte es una mera excusa para el caos. En Mega Man Soccer solo tienes opciones básicas: correr, pasar la pelota, chutar a portería y robarle la pelota al enemigo. Guau. Puro Mega Man.

¡Chut enérgico!
Además, el control dista mucho de ser perfecto y detallista, como lo era el resto de la saga, donde cualquier pequeño resbalón puede hacer que tu aventura acabe antes de tiempo. Aquí apenas te sientes en control de algo, más allá de elegir dónde jugarán los personajes de tu equipo (un grupo de pequeños “Mega Manes”). Hay mejores opciones de juegos de fútbol, hay muchas mejores opciones de juegos de Mega Man: ¿Para quién se hizo esto?
Bueno, la verdad es que el problema principal del juego es la falta de refinamiento… debido a que Capcom insistió en sacarlo lo antes posible. Esto llevó, claro, a que el enfrentamiento con el Doctor Willy no llegara a programarse y, de hecho, ni siquiera exista un final. ¿Quizá con unos meses más podríamos hablar de una saga que perdurara en el tiempo? Puede, pero, desde luego, no es esta.

Meter gol es muy fácil (es normal acabar los partidos ganando por más de diez), los controles requieren que te armes de paciencia y lo único que tiene de Mega Man son los personajes y la pantalla de selección de partidos, que usa el mismo estilo que la saga habitual y en el que -se supone- cada villano tiene estadísticas únicas y un tiro con efecto diferente (aunque solo se pueden lanzar dos durante los partidos). Y sobre el papel está muy bien, pero a la hora de la verdad no se nota.
Mega Man Soccer no fructiferó, y la saga fue poco a poco hundiéndose en el vacío con la llegada de las nuevas consolas: Mega Man 8 apareció en 1996 y no tuvimos un nuevo juego con número hasta 2008. Capcom decidió hacer experimentos con gaseosa y desde entonces solo ha habido unos pocos títulos que se salgan -más o menos- de las bases del personaje.

Uno de ellos es Super Adventure Rockman, que salió solo en Japón y era una película interactiva sobre raíles que el propio Keiji Inafune, creador del personaje, aborrece. Otro, más actual, Street Fighter X Mega Man, una curiosidad que no tiene más importancia y que se ofreció gratuitamente. Con la franquicia volviendo a caer en el olvido poco a poco (más allá de sus títulos numerados y las apariciones especiales en Super Smash Bros), ¿ha llegado el momento de hacer bien Mega Man Soccer? Quién sabe.