La Casa Blanca mueve ficha: pide a las eléctricas respaldar el boom de los centros de datos

La Casa Blanca prepara su próximo gran compromiso energético con las compañías eléctricas de Estados Unidos. Quiere acelerar la construcción de nueva capacidad, modernizar la red y acortar los tiempos de conexión para proyectos de alto consumo, sobre todo centros de datos, justo cuando el sistema eléctrico del país está cada vez más presionado.

La idea de fondo es esa: conseguir que las eléctricas se muevan más rápido, levanten nueva capacidad, actualicen la red y recorten los plazos de conexión para grandes consumidores, en especial los centros de datos.

Todo esto llega en un momento delicado para el sistema eléctrico estadounidense.

El avance de la infraestructura digital está empujando la demanda al alza en varios mercados. Muchas redes ya se topan con cuellos de botella, retrasos regulatorios y una falta evidente de nuevas líneas de transmisión.

Según el planteamiento de la Casa Blanca, la iniciativa busca sentar en la misma mesa a las utilities, es decir, las compañías eléctricas, junto con otros actores del sector, para arrancar compromisos concretos sobre nueva generación, ampliación de subestaciones, mejoras en transmisión y procesos de interconexión más ágiles.

Visto en términos prácticos, se trata de evitar que la falta de electricidad acabe siendo el gran freno de la próxima ola de inversión tecnológica.

Y no sería un problema menor. En muchos estados, conectar una gran instalación puede llevar años por la saturación de las colas de interconexión y por la escasez de infraestructura local. A eso se suma otra realidad para los operadores eléctricos: no basta con generar más energía. También tienen que asegurarse de que la red pueda moverla y entregarla con estabilidad allí donde van a hacer falta esos nuevos megavatios.

Los centros de datos se han convertido en uno de los clientes más codiciados para el sector eléctrico. También en uno de los más exigentes.

Necesitan suministro continuo, alta fiabilidad y, muchas veces, grandes bloques de potencia disponibles en muy poco tiempo. Eso ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión que sigue abierta: qué tecnologías deberían entrar antes en servicio, si renovables con almacenamiento, gas, nuclear o una mezcla de varias.

Para la Administración de Estados Unidos, el mensaje está bastante claro: si la red no crece al mismo ritmo que la demanda digital, el país se arriesga a perder inversiones, empleo y ventaja industrial.

Aun así, el verdadero alcance de esta iniciativa va a depender de lo que pase después del anuncio. Los compromisos voluntarios pueden ayudar a coordinar al sector y enviar una señal al mercado, pero los resultados de verdad solo llegarán si eso termina convertido en obras, permisos aprobados y conexiones terminadas.

El giro, en todo caso, es relevante.

La discusión ya no pasa solo por quién consume más electricidad. Ahora también importa, y mucho, quién es capaz de construir la infraestructura necesaria para sostener esa demanda. Por eso las eléctricas pasan al centro del tablero.

Como suele ocurrir con este tipo de compromisos sectoriales impulsados desde Washington, todavía no está claro cuándo llegarán anuncios concretos ni en qué momento se traducirán en obras.

Microsoft Teams despliega hoy Workspace Check-in: actualiza tu ubicación en la oficina

Microsoft ha empezado a desplegar hoy en Microsoft Teams Workspace Check-in, una función capaz de actualizar automáticamente la ubicación laboral de un empleado cuando entra en una oficina y se conecta a la red Wi‑Fi corporativa. Microsoft la vende como una ayuda para que los equipos híbridos se coordinen mejor. Aun así, la novedad abre otra discusión: supervisión.

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La función, bautizada como Workspace Check-in, llegó en junio de 2026.

La idea, según explica Microsoft, es que los compañeros puedan ver desde qué sede trabaja cada persona sin depender de que cada uno lo actualice a mano.

Workspace Check-in amplía lo que Microsoft Teams ya permitía hacer para indicar si alguien trabaja desde casa, desde la oficina o desde otro lugar. La diferencia ahora es que el sistema puede detectar la ubicación por sí solo y marcar que un usuario está en un edificio de oficinas concreto.

Microsoft la enmarca dentro del trabajo híbrido. La promesa de la compañía pasa por hacer más fáciles las reuniones presenciales, dejar claro qué compañeros están cerca y evitar la cadena de mensajes preguntando quién ha ido ese día a la oficina.

Según Microsoft, no es una función pensada para control horario ni para registrar asistencia.

La compañía también marca varios límites.

La opción viene desactivada por defecto, los administradores de la organización tienen que activarla y, además, los empleados pueden decidir si comparten o no esos datos de ubicación, siempre según la versión de Microsoft.

Microsoft también sostiene que esa información no queda guardada como un historial permanente y que se elimina al final del horario laboral que cada usuario tenga configurado.

Esos controles rebajan parte de la inquietud, pero no la hacen desaparecer. En muchas empresas, el problema no está solo en lo que la tecnología puede hacer, sino en cómo podría terminar usándose una vez la dirección la active.

Los críticos ven en Workspace Check-in una posible herramienta de vigilancia en el trabajo.

Aunque Microsoft la describa como una función de colaboración, persiste el temor de que algunas compañías la aprovechen para endurecer las políticas de vuelta a la oficina, comprobar la presencia física o meter presión a equipos que prefieren conservar más flexibilidad.

El contexto ayuda a entender por qué la reacción ha sido esa. A comienzos de 2026, el 52% de los empleados estadounidenses con trabajos compatibles con el trabajo remoto seguían en esquemas híbridos, mientras más del 73% de los empleadores ya monitorizaban de alguna manera a trabajadores remotos o híbridos, según los datos citados en la cobertura del lanzamiento.

Varios estudios recogidos en esa misma cobertura dibujan además una brecha bastante clara. Muchos directivos creen que la monitorización mejora la productividad; muchos empleados, en cambio, sostienen que aumenta el estrés y desgasta la confianza.

La función, según distintos informes, acumuló varios retrasos desde finales de 2025 y Microsoft ni siquiera la destacó en su resumen de novedades de Microsoft Teams de junio de 2026.

Ese perfil bajo no sorprende demasiado. En 2020, Microsoft ya se encontró con una reacción fuerte por Productivity Score, una función que entonces fue acusada de facilitar un seguimiento excesivo del rendimiento individual.

Y Microsoft no juega sola en este terreno: Google Workspace y Slack también ofrecen funciones relacionadas con estados de ubicación, aunque normalmente con menos precisión o con menos automatización.

Ahí es justo donde Workspace Check-in sobresale, y también donde está el punto más sensible: la línea que separa la conveniencia del control.

iPhone: ajustes para fotografiar fuegos artificiales sin quemarlos

Hacer buenas Fotos de fuegos artificiales con un iPhone ya no depende tanto de la suerte. Las mejoras de cámara de los últimos años, sobre todo en escenas con poca luz, han acercado este tipo de imágenes a casi cualquier usuario, sin necesidad de ir cargando con una cámara profesional.

Y es normal que el iPhone, o cualquier smartphone, tenga aquí todo el protagonismo. Hoy la gran mayoría de las fotos se hacen con el móvil, así que en conciertos, celebraciones nocturnas y otros eventos en directo el teléfono se ha convertido, para casi todo el mundo, en la herramienta principal para guardar el momento y compartirlo al instante.

La diferencia entre una foto espectacular y otra que se queda a medias suele jugarse en unos pocos ajustes.

El más importante, en concreto, es evitar que las explosiones salgan quemadas. En la app cámara del iPhone merece la pena tocar la pantalla sobre la zona del cielo y bajar un poco la exposición, deslizando el dedo hacia abajo.

Ese pequeño gesto ayuda mucho a conservar el color, el detalle y la forma de cada estallido.

Además, el modo ráfaga del iPhone sigue siendo uno de los trucos más útiles para tener más opciones de pillar justo el instante en que el fuego artificial está en su punto más vistoso. Si quieres hilar más fino, toca activar Live Photos: después puedes elegir el mejor fotograma o aplicar el efecto de larga exposición desde la propia app Fotos del iPhone, algo que funciona especialmente bien cuando buscas trazos de luz más marcados.

Hay dos funciones del iPhone que en estas escenas suelen estorbar más que ayudar: el flash y el HDR. El flash no va a iluminar el cielo, pero sí puede alterar de forma bastante artificial el primer plano si hay gente cerca. El HDR, por su parte, no siempre resuelve bien luces intensas sobre un fondo oscuro y a veces le quita naturalidad a la escena o deja una imagen menos limpia.

Y también conviene evitar movimientos innecesarios al disparar, porque hasta una vibración mínima puede cargarse la nitidez en entornos nocturnos.

Si vas en serio con este tipo de fotos, un trípode compacto o un soporte para móvil es de las mejores compras que puedes hacer. La estabilidad se nota mucho en las tomas nocturnas, y todavía más si piensas aprovechar Live Photos o apps con efectos de exposición prolongada.

Si no tienes uno a mano, siempre queda la solución simple: apoyar el iPhone en una barandilla, una mesa o cualquier superficie firme. También ayuda usar el temporizador para no mover el teléfono al tocar el obturador.

Las mejores fotos de fuegos artificiales no siempre son las que están más cerca. Meter en el encuadre el perfil de la ciudad, un monumento, árboles o incluso siluetas de personas suele dar contexto, escala y una sensación mucho más real del lugar. Por eso, casi siempre funciona mejor ese tipo de composición que una foto del estallido aislado sobre un negro absoluto.

Quien tenga ganas de probar un poco más puede tirar de apps como Slow Shutter Cam o Spectre Camera para simular largas exposiciones con más control. Y si lo que hace falta es rematar luego la imagen sin complicarse demasiado, Lightroom Mobile, VSCO o Snapseed permiten ajustar color, contraste y luces con bastante facilidad.

Todo esto sirve también para otros espectáculos de luz, como los shows de drones, cada vez más habituales como alternativa más silenciosa a los fuegos artificiales. En los dos casos, la lógica es parecida: menos automatismos, más estabilidad y un encuadre mejor pensado.

Google ya prueba en Android elegir apps para la copia de seguridad

Google lleva probando desde mediados de 2026, con una parte de los usuarios de la beta de Android, una función que muchos llevaban tiempo esperando: poder decidir qué aplicaciones entran en la copia de seguridad del móvil y cuáles se quedan fuera. Por ahora solo le ha aparecido a un grupo limitado dentro de esa beta, pero la idea es clara: elegir app por app qué datos suben a la nube y cuáles no.

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Eso cambia bastante el planteamiento que Android ha mantenido hasta ahora en este terreno. Durante años, el respaldo de datos de las aplicaciones ha funcionado de forma mayormente automática y con muy poco margen de maniobra para el usuario. En la práctica, el sistema se ha parecido más a un todo o nada, y eso no siempre encaja con lo que necesita cada persona.

Con este ajuste por aplicación, cada usuario podrá decidir si una app concreta sube sus datos a la nube o si prefiere dejarla fuera de la copia de seguridad. Tiene sentido, sobre todo, en apps delicadas, herramientas que se usan durante un tiempo y luego se abandonan, o juegos y servicios cuyo contenido, simplemente, no hace falta recuperar más adelante.

Desde Android 6.0, y en las versiones posteriores, Google ofrece lo que en su documentación llama Auto Backup for Apps. Ese sistema guarda los datos de las aplicaciones en una carpeta privada de Google Drive, con un tope de 25 MB por app. Y, también según la documentación de Google, esa información no consume espacio dentro de la cuota general de almacenamiento del usuario.

Ahí estaba el problema. Si una aplicación era compatible con esas copias automáticas de Android, casi no había manera de excluirla. Esa limitación ha alimentado durante años la idea de que las copias de seguridad de Android son menos claras, menos fiables y menos completas que iCloud en el iPhone. Por eso bastantes usuarios han acabado tirando de herramientas de terceros o, en algunos casos, incluso de soluciones con root para tener un control más fino sobre sus datos.

La nueva opción toca también un punto delicado: la privacidad. Poder dejar fuera aplicaciones concretas evita que ciertos datos sensibles terminen en la nube, aunque Google ya protege estas copias en Android 9 y versiones posteriores con cifrado de extremo a extremo basado en el bloqueo de pantalla del dispositivo, tal como explica la propia compañía en su documentación. En configuraciones más antiguas, en cambio, esa protección puede no ser igual de sólida.

Y no es solo una cuestión de privacidad. Excluir apps pesadas o poco relevantes también puede recortar el tamaño total del backup, hacer más llevadera la gestión del almacenamiento y reducir el consumo de datos en mercados donde el ancho de banda sigue pesando mucho.

La función se detectó en desarrollo a finales de 2025 y empezó a dejarse ver para algunos usuarios de la beta a mediados de 2026. Google, eso sí, no ha publicado cifras sobre cuántas personas la están probando, cuánto espacio podría ahorrar o cuándo piensa desplegarla de forma generalizada a nivel internacional. Aun así, encaja con otros cambios recientes en las copias de seguridad y la restauración de Android, como la posible inclusión de la carpeta Descargas y una experiencia más fluida en los Google Pixel más nuevos.

Por ahora, y muy en la línea de Google, sigue sin saberse cuándo llegará este control por aplicación a la versión estable de Android.

Claude ya ingresa más por usuario que ChatGPT: según Sensor Tower

Sensor Tower, la firma que sigue de cerca el negocio de las apps móviles, ha publicado hoy un dato llamativo: Claude , el asistente de IA de Anthropic, genera más ingresos por usuario que ChatGPT, el chatbot de OpenAI, aunque todavía se mueve con una cartera de clientes más pequeña. La cifra apunta a algo bastante claro en plena pelea por las suscripciones: no todo se decide por quién consigue reunir a la audiencia más grande.

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Y sorprende.

ChatGPT sigue siendo, con mucha distancia, el nombre más reconocible del sector, el que concentra buena parte de las descargas, de la conversación pública y del uso masivo.

Pero atraer a millones de personas por simple curiosidad no es lo mismo que lograr que ese interés acabe convertido en un pago constante. Ahí Claude parece haber encontrado una ventaja, al menos si se toma como referencia la monetización por usuario que recoge Sensor Tower.

Sensor Tower se dedica a medir el rendimiento de las aplicaciones móviles: desde las descargas hasta los ingresos, pasando por los hábitos de uso.

Eso tampoco significa, automáticamente, que Claude esté ganando más dinero que ChatGPT en términos absolutos. Lo que sí sugiere es otra cosa: el peso comercial de su audiencia. Hablamos, por lo que parece, de usuarios más dispuestos a pagar por funciones premium o a mantener una suscripción activa durante más tiempo.

Los datos de Sensor Tower, por sí solos, no alcanzan para explicar de dónde sale esa ventaja. Aun así, hay una lectura bastante plausible, y tiene que ver con el lugar que ocupa cada servicio.

ChatGPT se ha asentado como la puerta de entrada para todo tipo de público. Claude, en cambio, ha ido construyendo una imagen más ligada a usuarios intensivos, perfiles profesionales y clientes que valoran herramientas avanzadas, además de una experiencia más estable. Ese tipo de usuario suele mirar menos el precio y tiende más a pagar cuando nota una mejora clara en productividad o en fiabilidad.

También pesa el momento en el que está el mercado de los asistentes conversacionales.

Pasado el boom inicial, las compañías ya no compiten solo por sumar descargas. Ahora la pelea está en retener usuarios, aumentar la recurrencia y empujar al alza el gasto medio. Por eso, los servicios con audiencias más pequeñas, pero mejor monetizadas, pueden asegurarse una posición muy sólida si crecen sin que se les disparen los costes de captación.

Para OpenAI, este hallazgo de Sensor Tower no equivale a una derrota, pero sí deja una advertencia bastante nítida: tener la marca más potente del sector no garantiza por sí solo el mejor rendimiento por usuario.

Para Anthropic, en cambio, el dato funciona como un respaldo a la estrategia que viene siguiendo. Lo que todavía no está claro es si Claude será capaz de sostener esa ventaja a medida que amplíe su base de usuarios.