Peter Berg ha confirmado hoy que la futura película de Call of Duty, que dirigirá a partir de un guion de Taylor Sheridan, estará muy ligada a Call of Duty: Modern Warfare, una de las ramas más reconocibles y exitosas de toda la franquicia.
Berg encabeza el proyecto y Sheridan firma el libreto, así que la adaptación no arrancará desde cero: se apoyará en el universo más popular que ha dado la saga.
Vincularla a Modern Warfare sitúa la película en un terreno familiar para millones de jugadores y, claro, dispara la expectación entre los fans.
Según ha explicado Berg, la cinta tendrá lazos de peso con los juegos de Modern Warfare. Y no es un detalle menor, sobre todo si se tiene en cuenta que el reinicio de Call of Duty: Modern Warfare de 2019 vendió 41 millones de copias. La subserie lleva años siendo la cara más visible de la marca gracias a sus personajes, sus conflictos militares contemporáneos y esa escala de gran espectáculo que siempre pareció estar pidiendo una adaptación al cine.
Paramount Pictures ya ha fijado el 30 de junio de 2028, una fecha que deja bastante claro que el estudio está tratando el proyecto como una de sus grandes apuestas de verano.
El guion corre a cargo de Taylor Sheridan, creador de Yellowstone y autor de thrillers y dramas marcados por personajes duros, dilemas morales y una visión muy pegada a tierra de la violencia. La dirección, por su parte, estará en manos de Peter Berg.
Tanto Berg como Sheridan han repetido que quieren hacer una película con autenticidad, tanto en el drama humano como en la acción militar a gran escala.
Los dos también han recalcado sus vínculos con las operaciones especiales, algo que, al menos sobre el papel, debería traducirse en una representación más creíble del combate, de la jerarquía interna y de la presión psicológica que suele acompañar a historias de este tipo.
La decisión de adaptar Call of Duty, además, tampoco necesita demasiadas explicaciones desde el punto de vista comercial.
La franquicia ha generado más de 35.000 millones y ha alcanzado a más de 1.000 millones de jugadores en todo el mundo, cifras descomunales incluso para los estándares del entretenimiento global. De hecho, en Paramount Pictures verían esta película como un posible punto de partida para expandir Call of Duty al cine y a la televisión si la primera entrega sale bien.
No todo lo que rodea al proyecto, eso sí, está jugando a favor.
Una parte de la conversación entre los fans ha vuelto a poner el foco en Peter Berg por unos comentarios de 2013 que han resurgido en los últimos días, en los que hablaba de forma despectiva sobre los jugadores, incluidos los de Call of Duty. A eso se suma una duda creativa de fondo: cómo equilibrar el estilo de Taylor Sheridan, mucho más volcado en los personajes y en la tensión moral, con el gran espectáculo militar que espera el público. Por ahora no está claro cómo acabará tomando forma todo eso en pantalla.