Google y Mozilla han publicado hoy nuevas correcciones de seguridad para Google Chrome 150 y Mozilla Firefox 152. Tocan algunos de los fallos más sensibles de dos navegadores que millones de personas usan cada día. La recomendación, aquí, es bastante directa: actualizar cuanto antes. Una brecha en software de este tipo puede acabar en robo de datos, secuestro de sesiones o ataques más complejos.
Chrome 150 ha ido recibiendo varias tandas de parches a lo largo de julio de 2026, de acuerdo con Google. La versión estable inicial corrigió 433 vulnerabilidades. Después llegó una actualización el 8 de julio con 27 fallos adicionales y, ya a mediados de mes, otra más con 15 problemas extra.
Si se mira el detalle de los avisos publicados por Google, entre los errores más serios aparecen varias vulnerabilidades de tipo use-after-free, una clase de fallo de corrupción de memoria especialmente peligrosa. En la actualización del 8 de julio destacan CVE-2026-15112 y CVE-2026-15129. En la tanda posterior, Google parcheó CVE-2026-15764 y CVE-2026-15765 en el componente Ozone.
Mozilla siguió una línea parecida. El 16 de junio de 2026 lanzó Firefox 152 con 40 correcciones de seguridad, incluidas vulnerabilidades graves que podían permitir ejecución remota de código o incluso saltarse el aislamiento del navegador. Luego, el 14 de julio, publicó Firefox 152.0.6 con una corrección adicional para una vulnerabilidad crítica.
La más urgente de esa versión es CVE-2026-15718, localizada en el componente JavaScript WebAssembly, según la propia Mozilla. La compañía no ha dicho que se esté explotando ya en ataques reales, pero sí reconoce que existe código de explotación público. Para quien siga usando versiones sin parchear, eso eleva el riesgo.
Muchas de las vulnerabilidades más graves corregidas tanto en Google Chrome como en Mozilla Firefox pertenecen a esa familia: los fallos use-after-free.
Dicho de forma simple, aparecen cuando el navegador sigue usando una zona de memoria que ya había sido liberada. Eso puede causar bloqueos, corrupción de memoria y, en el peor escenario, ejecución arbitraria de código.
Y cuando la campaña está bien armada, el problema no suele quedarse ahí. Este tipo de errores puede encadenarse con otros fallos para romper barreras de seguridad del navegador y abrir acceso a más recursos del sistema.
Estas actualizaciones vuelven a dejar algo claro: el navegador sigue siendo una superficie de ataque clave.
Los atacantes no se limitan a buscar un error técnico aislado. También intentan enlazar varios fallos entre sí o apoyarse en extensiones maliciosas para robar credenciales, cookies y otra información sensible.
En el caso de Google Chrome, una parte importante de los errores corregidos en fechas recientes fue detectada por equipos internos de la propia empresa. En una de las actualizaciones de Chrome 150, 24 de los 27 fallos parcheados habían sido descubiertos dentro de Google, según la compañía.
Para usuarios domésticos y para empresas, el mensaje sigue siendo el mismo: conviene instalar de inmediato la última versión disponible de Google Chrome y Mozilla Firefox y reiniciar el navegador si hace falta para completar la actualización.