DC Studios ha puesto fecha hoy al estreno en cines de Clayface: llegará el 23 de octubre de 2026, según ha comunicado el propio estudio.
El movimiento dice bastante sobre por dónde quiere ir el nuevo DC Universe. No parece interesado en quedarse dentro del molde más clásico del cine de superhéroes, y su primer gran paso hacia Gotham City no llegará de la mano de Batman. Arrancará en la parte más turbia de la ciudad.
Después del debut de la serie Lanterns, Clayface será el siguiente gran proyecto del DCU vinculado con Gotham. También será el primero en asomarse a esa versión live-action de la ciudad antes de The Brave and the Bold.
Y no apunta a ser la típica historia de origen de un villano menor. La película enseñará ese Gotham desde un ángulo criminal y trágico, bastante lejos del enfoque habitual que gira alrededor del Caballero Oscuro.
En el centro estará Matt Hagen, un actor que sufre un accidente y acaba con el rostro convertido en una masa maleable, parecida a la arcilla. Con esa base, la película se perfila más como una tragedia atravesada por una transformación física extrema que como un relato de superhéroes al uso.
DC Studios la ha definido, de forma bastante directa, como una auténtica película de body horror con clasificación R. El cambio de tono frente a la fórmula superheroica más reconocible es evidente, y también sirve para poner a prueba la apuesta por varios géneros que James Gunn lleva tiempo defendiendo.
Gunn ha repetido en más de una ocasión que el nuevo DCU no va a quedarse solo en la acción y la aventura. Su idea pasa también por meter fantasía, terror y otros registros.
Por ahora, Clayface es el ejemplo más claro de esa intención: una producción conectada al universo central, sí, pero con personalidad propia y un tono mucho más oscuro.
La producción de Clayface está en manos de 6th & Idaho, la compañía de Matt Reeves, director de The Batman. James Watkins se encargará de dirigir un guion firmado por Mike Flanagan y Hossein Amini, una combinación que, sobre el papel, sugiere sensibilidad psicológica, una atmósfera sombría y un enfoque claramente dramático.
La reacción entre fans y observadores de la industria ha sido de sorpresa.
Y tiene sentido. Clayface está lejos de ser uno de los villanos más populares o más fáciles de vender del catálogo de Batman, así que convertirlo en la puerta de entrada a Gotham dentro del DCU suena a jugada poco convencional. Ahí es donde se va a medir hasta qué punto el público está dispuesto a seguir a DC en esta nueva etapa. Si sale bien, el estudio habrá demostrado que puede levantar un universo compartido con propuestas más raras, adultas y específicas. Si sale mal, quedará claro que expandir una franquicia a través de personajes menos obvios sigue siendo un reto enorme, incluso para una marca tan reconocible como DC.