El legado de Dante’s Inferno, un título recordado como una joya imperfecta de la era de Xbox 360 y PS3, se vio enriquecido recientemente por la revelación de detalles de su secuela cancelada, Dante’s Inferno 2: Purgatorio. A pesar de las ventas exitosas del juego original, que alcanzó medio millón en su lanzamiento, la proximidad con God of War 3 y los problemas subsiguientes de Visceral Games, que cerró sus puertas seis años después, dejaron al juego sin la continuación que prometía.
Un juego tan ambicioso que nunca se llegó a hacer
Con motivo de su decimoquinto aniversario, IGN ha desvelado materiales inéditos que revelan que la secuela iba a ser mucho más ambiciosa de lo que se pensaba. El guionista de Assassin’s Creed 2, Joshua Rubin, completó un guion de 240 páginas, donde la historia prometía un enfoque más profundo e intrincado, entrelazando la obra de Dante Alighieri con elementos de El Paraíso Perdido de John Milton. La narrativa hubiera permitido a Lucifer pasar de villano absoluto a una figura moralmente ambigua, mientras Dante se enfrentaba a una total guerra entre el Cielo y el Infierno.
La historia comenzaría en el Jardín del Edén y proseguiría a través de un épico viaje con nuevos personajes como Lilith y los ángeles Gabriel, Uriel y Miguel. En un giro narrativo, Dante no solo lucharía contra demonios, sino también contra sus propias culpas, cuestionando incluso la existencia de Dios. En términos de jugabilidad, el título pretendía distanciarse del estilo hack and slash’ buscando un sistema más fluido y cinematográfico, evocando la influencia de Uncharted 2.
Aunque nunca llegó a producirse, el proyecto fue concebido como parte de una trilogía que culminaría en Dante’s Inferno 3: Paradiso, donde Dante lucharía junto a su hija contra un sistema divino corrupto. Este enfoque audaz habría convertido la trilogía en una reinterpretación radical de la teología cristiana.
El impacto de Dante’s Inferno continúa resonando, con su ambición narrativa influyendo en títulos posteriores como Dead Space 3, Uncharted 3 y God of War (2018), que han heredado su mezcla de épica y reflexión.