Disney tiene un problema más grande que Marvel: sus parques de atracciones

Disney continúa siendo un gigante del entretenimiento, reconocido mundialmente por sus clásicos animados y exitosos remakes en acción real, así como por su valiosa propiedad intelectual que incluye marcas icónicas como Star Wars y Marvel. A pesar de sus esfuerzos por mantener su dominio en taquilla y su competitiva plataforma de streaming, la compañía enfrenta retos crecientes en su sector más lucrativo: los parques temáticos.

Una montaña rusa carísima

El año pasado, Disney reportó ingresos récord de más de 34000 millones de dólares, en gran parte gracias al aumento de precios de entradas y la conversión de experiencias gratuitas en nuevas vías de recaudación. Sin embargo, esta estrategia ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad de su crecimiento, ya que la asistencia a los parques de Estados Unidos disminuyó un 2% en el último año, a pesar de que el ingreso por visitante ha aumentado.

Un estudio de Touring Plans revela que el costo promedio de unas vacaciones en Disney para una familia de cuatro alcanza los 4266 dólares, lo que ha llevado a que un 74% de los encuestados por el Wall Street Journal considere que visitar los parques es demasiado caro. Este descontento se cristaliza en una creciente desinterés por las experiencias que alguna vez fueron sinónimo de diversión familiar accesible.

Los analistas temen que el aumento de precios puede estar alejando a la clase media, un segmento crítico para el turismo en parques. Las familias se encuentran atrapadas en un ciclo de estancamiento salarial mientras los costos para disfrutar de la magia de Disney siguen elevándose, lo que podría amenazar el equilibrio económico que ha sustentado tradicionalmente a la compañía.

A medida que Disney proyecta expansiones y mejoras dentro de sus parques, la compañía se enfrenta a un dilema: cómo aumentar los ingresos sin alienar a sus clientes leales. Se cuestiona si el enfoque actual de maximizar beneficios a través de precios incrementados podrá sostenerse en un mercado cambiante y una economía que afecta la capacidad de gasto de las familias.