El lanzamiento de Assassin’s Creed 3 en 2012 marcó un hito significativo en la saga, prometiendo un salto generacional tras dos entregas conservadoras centradas en el personaje de Ezio. Sin embargo, la culminación de la narrativa con la muerte de Desmond ha sido ampliamente debatida por los aficionados, quienes argumentan que esta resolución fue demasiado definitiva, ya que el personaje no tuvo un juego exclusivo que desarrollara su historia de manera adecuada. Esta decisión, considerada extrema por muchos, se percibe como una respuesta a una trama en el presente que se había descontrolado, saturada de lore y sin una dirección clara.
¿Quién quiere lore teniendo más juegos?
En una reciente charla en el podcast The Convergence, Alex Hutchinson, director de Assassin’s Creed 3, reflexionó sobre las ambiciones iniciales de Ubisoft, que contemplaban únicamente una trilogía conformada por juegos de Altair, Ezio y Desmond. “Tener demasiado lore es una carga”, afirmó Hutchinson, quien citó el ejemplo de la franquicia Marvel, donde la complejidad narrativa ha desenganchado a ciertos seguidores. El director sugiere que historias más universales y sencillas, como las de Nintendo, podrían ser más efectivas al no requerir un compromiso prolongado por parte de los jugadores.
A pesar de las numerosas secuelas y reinvenciones que han surgido desde la muerte de Desmond, muchos fans continúan sintiendo que la trama del presente se ha convertido en un lastre sin una clara dirección. La decisión de eliminar al personaje principal se percibe como un intento de establecer un mayor control creativo sobre la narrativa en evolución de la saga. Con el paso del tiempo, las críticas han aumentado sobre la falta de cohesión y sentido dentro de las historias contemporáneas de Assassin’s Creed, lo que ha generado un debate continuo sobre el futuro de la franquicia.