En pleno agosto de 2024, acaban de cumplirse 25 años de una de las mejores películas animadas de ciencias ficción de la historia. Considerada una obra de culto hoy día y recuperada constantemente por grandes directores, El gigante de hierro, película de Brad Bird que previno Los Increíbles, marcó una época en 1999. Y no es para menos.
La historia del gigante metálico y su amistad con el protagonista, niño llamado Hogarth Hughes, es una de las relaciones personales más bonitas del cine de la ciencia ficción desde E.T. El Extraterrestre, y es algo que no pasa desapercibido para el público. Quien creció con El gigante de hierro sabe que los valores que enseña son increíbles. Pero lo cierto es que la película es mucho más.

No fue un gran éxito de taquilla, pero se convirtió en una obra de culto
Estrenada en una época dominada por producciones animadas de grandes estudios como Disney y Pixar, El gigante de hierro se presentó como una alternativa valiente e independiente por parte de Warner, enfrentándose a desafíos comerciales y críticos del momento. Y lo cierto es que se notó: inicialmente no fue un gran éxito de taquilla, pero con el tiempo ha adquirido un estatus de culto, siendo reconocida por su profundidad emocional y su mensaje pacifista.

Basada en la novela homónima de Ted Hughes, un clásico del género, la película aborda temas profundos como la amistad, la identidad y la guerra, ofreciendo una reflexión sobre la naturaleza humana y la capacidad de elección entre el bien y el mal. Además, destacó por su innovadora combinación de animación tradicional y CGI, logrando una estética visual que, aunque respetuosa con el estilo clásico, introdujo nuevas técnicas y efectos que se aprovecharon más tarde hasta que han confluido en grandes logros como Spider-Man: Into the Spider-Verse. Sin duda, es un gran momento para recuperarla o, si nunca has podido verla, hacerlo por primera vez.