Vamos a decir algo muy obvio: a nadie le gustan las amenazas. No son divertidas. No son graciosas. Son una terrible costumbre de las redes sociales haber banalizado las amenazas, ya sea por la comedia o como un modo legítimo de demostrar disenso, y es algo que no debería ocurrir nunca. Cualquier persona que tenga un perfil público y esté expuesto a redes sociales sabe lo que es tener amenazas periódicas, y por eso no debería extrañarnos que el productor de Tekken haya decidido dar un paso adelante y decir que ya está bien.
Katsuhiro Harada, productor y la persona más representativa de la franquicia Tekken, ha compartido en X, la red social anteriormente conocida como Twitter, un mensaje donde incluye la captura del mensaje de un fan. En él, este le decía que si no incluía a Eddy Gordo en Tekken 8, un luchador de capoeira que ha aparecido regularmente en la franquicia, le golpearía con un Burning Hammer. También conocido como inverted Death Valley driver, un movimiento creado por el legendario luchador Kenta Kobashi, que sólo utilizó siete veces en su carrera, y que no se utiliza tan apenas en el wrestling profesional por considerarse muy peligroso por la facilidad con la que es posible lesionar o algo peor a la persona a la que se le aplica.
Si bien el fan pretendía ser gracioso, ya que el Burning Hammer es uno de los movimientos más letales de King —un personaje de Tekken con una cabeza de tigre y cuya forma de lucha es el wrestling profesional—, a Harada no le ha hecho ninguna gracia. Y lo ha aprovechado para explicar las consecuencias de esta clase de mensajes.
Según afirma Harada, cuando se hacen esta clase de amenazas, pueden ocurrir varias cosas. Si hay un evento cerca al que haya asistir, el encargado del evento puede tomarse en serio las amenazas y aumentar la seguridad, aumentando el coste del evento, o incluso cancelar su participación en el mismo. También es posible que, de llegar a oídos de los abogados, fundadores o miembros del consejo, le pidan que no incluya específicamente aquello por lo que le han amenazado precisamente porque no les gusta ser intimidados. Y si, además, la persona habla en primera persona en plural, dando a entender que no es sólo su opinión, sino la de toda la comunidad, hace más probable que ocurran todas las cosas anteriores.
Este fan se estaba comunicando usando un cierto lenguaje propio de las redes sociales, pero las consecuencias fuera de las mismas son muy reales. Y así las transmite Harada. A nadie le gusta ser amenazado, y cuando hablamos de personas con cierto poder o responsabilidad, eso puede conllevar a tomar decisiones que repercuten negativamente no sólo en quien amenaza, sino en toda la comunidad. Incluso si estaba de broma. Por eso, hagamos caso a Harada: amenazas, ni de broma.
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