El teletrabajo se convierte en un premio solo para los mejores

Teletrabajo como solucion a la baja productividad

El director ejecutivo de Randstad, Sander van ‘t Noordende, ha declarado que el teletrabajo ha muerto oficialmente y que la nueva norma se establece en trabajar tres días a la semana en la oficina.

Esta afirmación se ha convertido en un punto de inflexión en el debate sobre la flexibilidad laboral tras la pandemia. Van ‘t Noordende sostiene que la guerra por el regreso a las oficinas ha concluido y que, actualmente, el teletrabajo se considera un beneficio exclusivo para empleados de alto rendimiento.

El ejecutivo enfatiza que esta tendencia ha generado una nueva jerarquía en el entorno laboral, creando una brecha entre aquellos empleados que pueden optar por teletrabajar y aquellos que, por sus habilidades o experiencia, quedan excluidos de esta opción.

De derecho en la pandemia a privilegio en solo cinco años

Enfatiza que, para poder exigir un trabajo 100% remoto, es necesario contar con “habilidades tecnológicas muy especiales o cierta experiencia”, dejando en desventaja a muchos jóvenes profesionales de la generación Z que están comenzando sus carreras.

Randstad, una de las principales empresas de reclutamiento a nivel mundial, ha observado que el modelo híbrido se está imponiendo; muchas empresas apuestan por una combinación de tres a cuatro días en la oficina con la posibilidad de teletrabajar en los días restantes.

A pesar de la presión sobre estos nuevos modelos de trabajo, algunos sectores, como los bancos en grandes ciudades, todavía se aferran a horarios más tradicionales.

El fenómeno del trabajo freelance también ha ido en aumento en las últimas décadas, aunque, según van ‘t Noordende, este tipo de trabajo requiere habilidades comerciales o de networking que no todos los profesionales poseen. A medida que se redefine el entorno de trabajo, las empresas deberán encontrar un equilibrio que permita mayor flexibilidad sin sacrificar la productividad.