Desde junio de 2025, Google Maps deja activada por defecto en todo el mundo la prioridad por rutas de menor consumo. La función puede ayudar a bajar el gasto energético y las emisiones, pero tiene una contrapartida clara: a veces la navegación te manda por un trayecto más largo que la ruta más rápida.
Para los usuarios de Google Maps, la novedad tiene dos lecturas. La parte positiva es evidente: la app puede dar preferencia a recorridos pensados para consumir menos y contaminar menos. La parte menos agradable también lo es: con la configuración por defecto, Google Maps puede acabar eligiendo un camino más largo aunque exista otro con menor tiempo de viaje.
Google lanzó esta función en Estados Unidos en 2021 y, para junio de 2025, ya la presentaba como disponible a escala global. Eso hace que, para muchos conductores, ese comportamiento haya pasado a ser el ajuste normal de la aplicación.
Si prefieres que Google Maps vuelva a dar prioridad siempre al menor tiempo de viaje, toca meterse en la configuración de navegación y desactivar la opción de rutas con menor consumo. Después de cambiar ese ajuste, el criterio principal vuelve a ser la ruta más rápida, no la que sobre el papel resulta más eficiente.
La lógica de Google es bastante directa. Cuando dos rutas se parecen, Google Maps puede decantarse por la que reduzca el consumo y las emisiones, incluso si eso añade algunos minutos al trayecto.
Para calcular qué camino gasta menos, Google se fija en varios factores: la inclinación de la vía, los patrones de tráfico y las condiciones de circulación a velocidad constante, que suelen favorecer más el consumo que los recorridos llenos de frenazos y acelerones. Además, Google Maps permite ajustar esos cálculos según el tipo de vehículo, ya sea gasolina, diésel, híbrido o eléctrico, porque no todos los motores responden igual en ciudad, en autopista o en zonas con desnivel.
Google defiende que el impacto ambiental de esta función ya se nota y asegura que las rutas ecológicas han evitado millones de toneladas métricas de emisiones de carbono. La comparación que hace la propia empresa es llamativa: sería como sacar de la carretera durante un año a cientos de miles de coches.
Aun así, las pruebas independientes y lo que cuentan algunos usuarios dibujan un panorama irregular. Hay conductores que sostienen que la ruta “eficiente” de Google Maps no siempre acaba siendo la más económica ni la más sensata, sobre todo en entornos urbanos.
Un estudio de noviembre de 2024 encontró además diferencias llamativas entre las recomendaciones de Google Maps y los resultados obtenidos mediante microsimulación en un entorno de campus. Y hay usuarios que dicen haber sido guiados por zonas poco seguras o poco prácticas.
Para la mayoría, la decisión no tiene mucho misterio: si te importa reducir consumo, puedes dejar activada la opción ecológica; si prefieres llegar antes, toca cambiar la configuración. Lo que sigue sin estar claro es hasta qué punto las estimaciones de Google Maps mantienen el mismo nivel de precisión en regiones en desarrollo o con vehículos menos convencionales, como las motocicletas.