Sony ya le ha puesto fecha a un cambio que en la industria del videojuego se venía dando por hecho desde hace años: a partir de enero de 2028 dejará de fabricar discos físicos para los nuevos juegos de PlayStation. Desde entonces, los estrenos de la marca pasarán a venderse en digital, un paso más en la apuesta de Sony por un modelo de distribución casi por completo basado en la descarga.
La compañía lo ha confirmado: todos los títulos nuevos de PlayStation que salgan desde enero de 2028 dejarán de venderse en disco. Traducido al día a día, eso apunta a juegos disponibles sobre todo en PlayStation Store y también en tiendas, pero mediante formatos digitales. Las ediciones físicas, si siguen existiendo, probablemente traerán un código de descarga dentro de la caja en vez de un disco.
No desaparece de golpe todo lo físico dentro del ecosistema PlayStation. Lo que sí se acaba es el disco como soporte para los nuevos lanzamientos. Para parte del público, el cambio apenas se notará. Para otra parte, aquí termina una etapa.
La razón de fondo está bastante clara y tiene que ver con cómo compra ya la gente. En el cuarto trimestre del ejercicio fiscal 2025 de Sony, el 85% de las ventas de juegos completos de PS4 y PS5 fueron digitales, según sus propios resultados financieros. Con cifras así, da la impresión de que la compañía ha decidido que seguir produciendo discos para los próximos estrenos ya no compensa.
Y no es difícil ver por qué.
La distribución digital recorta gastos de fabricación, empaquetado, logística y una parte de la cadena tradicional que pasa por minoristas. Para Sony, vender desde PlayStation Store también significa algo muy simple: más control sobre la venta y más margen por cada copia.
La transición, además, no sale de la nada. Uno de los indicios más claros está en Grand Theft Auto 6. Distintas informaciones apuntan a que la edición física del próximo gran lanzamiento de Rockstar Games no llevará disco, sino un código de descarga.
Si eso acaba confirmándose en las tiendas, la señal sería potente: hasta los superventas que durante años empujaron el formato físico estarían acomodándose a una lógica cada vez más centrada en lo digital.
Claro que la decisión también abre un frente de críticas. El miedo principal entre muchos jugadores tiene que ver con la propiedad real de lo que pagan. En digital, muchas veces no compras un producto permanente, sino una licencia de acceso sujeta a condiciones.
A eso se suman otras dudas: la preservación del videojuego, el préstamo entre usuarios, el coleccionismo y el mercado de segunda mano. Esas preocupaciones han crecido por antecedentes bastante recientes. Sony ya recibió críticas cuando películas y series compradas en digital desaparecieron de las bibliotecas de algunos usuarios por el vencimiento de licencias.
Todavía no está claro cómo afectará este cambio a mercados con peores conexiones, a las grandes cadenas minoristas o a ciertos usos relacionados con la accesibilidad y el juego compartido. Tampoco se ha confirmado si la próxima generación de PlayStation arrancará ya, desde el principio, como una consola digital de serie.