Grand Theft Auto 6 llega con una ventaja que casi ningún rival tiene: mucho antes de salir, ya se perfila como el lanzamiento más grande del año. Eso no significa, ni mucho menos, que tenga asegurado el puesto de juego mejor valorado o el de más premiado. La saga de Rockstar Games juega en una liga rarísima, una que va bastante más allá del público habitual del videojuego, así que cada tráiler, cada filtración y cada anuncio pone en marcha la maquinaria del hype a escala mundial.
Pero ese tamaño comercial no compra por sí solo el consenso de la crítica. En la industria del videojuego, ser el título más importante del año no siempre va de la mano con ser el mejor valorado o el que acaba llevándose más premios, y Rockstar Games ya se ha topado con esa diferencia más de una vez.
Si Grand Theft Auto 6 cumple con el nivel técnico y de producción que se da por hecho en un juego de Rockstar Games, su impacto en ventas parece casi blindado. La discusión sobre cuál es el mejor juego del año suele ir por otro lado y obedecer a otras reglas: innovación de verdad, peso narrativo, riesgo creativo, diseño de misiones y, sobre todo, capacidad para sorprender a un público que llegará con las expectativas por las nubes.
La propia historia reciente de Rockstar Games deja dos precedentes bastante claros. En 2013, Grand Theft Auto V fue un coloso cultural y comercial, pero buena parte de la conversación sobre el juego del año acabó girando alrededor de The Last of Us, sobre todo por su narrativa y por el golpe emocional que dejó. Red Dead Redemption 2 empuja todavía más esa misma idea: se recibió como una obra descomunal y técnicamente apabullante, pero en The Game Awards 2018 el premio principal terminó en manos de God of War.
Ahí puede estar el verdadero desafío de Grand Theft Auto 6. No le alcanzará con ser enorme, ambicioso y espectacular; también tendrá que sentirse fresco en un momento en el que la gente espera una experiencia generacional. Y cuanto más alta es la expectación, más cuesta impresionar de verdad.
Así que sí, todo apunta a que Grand Theft Auto 6 va a dominar la conversación, las ventas y la influencia cultural. La trayectoria dice que el dominio comercial de Rockstar Games roza la apuesta segura. La excelencia absoluta, en cambio, siempre hay que demostrarla, y hoy por hoy nadie sabe si Grand Theft Auto 6 acabará siendo también el juego mejor valorado del año.