Microsoft podría estar moviendo ficha con Halo de una forma bastante distinta a la habitual. Varios insiders y reportes sin confirmación oficial hablan de una nueva etapa para la franquicia, con el apoyo de hasta 15 estudios externos e incluso con la posible participación de Sledgehammer Games. De momento, eso sí, todo sigue en el terreno de la especulación, así que toca leer lo que viene con bastante cautela.
Lo que dibujan esas filtraciones es un cambio de escala y también de método. Según esa información, Microsoft habría entrado en una nueva fase de desarrollo para la saga Halo. En concreto, un proyecto conocido internamente como Campaign Evolved habría recibido apoyo de hasta 15 estudios externos, una cifra rara incluso en una superproducción de primer nivel, y que apuntaría a un giro importante en la manera en que Microsoft sacaría adelante uno de sus exclusivos más grandes.
Los mismos reportes van un paso más allá y sostienen que Campaign Evolved no se habría levantado sobre una base principalmente interna, sino a través de una red amplia de socios. Ni Microsoft ni Halo Studios han confirmado el nombre del proyecto ni el alcance real de ese trabajo externalizado, así que ese punto no puede darse por verificado.
Aun con esa falta de confirmación, la cantidad de estudios implicados sí encaja con la dirección que varios reportes vienen atribuyendo a Pierre Hintze, actual responsable de Halo Studios. La idea sería una estructura más cercana a la de un editor que coordina equipos especializados, y menos la de un único estudio encargado de construirlo todo desde cero.
La otra pieza llamativa de estos rumores tiene que ver con Sledgehammer Games, el estudio de Activision. Según insiders y reportes no oficiales, Microsoft estaría estudiando si Sledgehammer podría echar una mano en futuros juegos de Halo, sobre todo en la parte multijugador.
Y, visto fríamente, no suena descabellado. Sledgehammer Games lleva años acumulando experiencia en shooters de gran escala, soporte poslanzamiento y ritmos de producción anualizados. El problema es que, por ahora, no hay confirmación oficial, tampoco existe un acuerdo público y no consta que haya un proyecto de Halo liderado por Activision que haya recibido luz verde de forma oficial.
Este posible cambio de rumbo aparece además después del ciclo accidentado de Halo Infinite, con retrasos, una recepción desigual en varios apartados y críticas que no han terminado de apagarse por la velocidad a la que llegaban los contenidos. En una situación así, es fácil ver por qué Microsoft querría un sistema más rápido, más flexible y capaz de escalar sin tanto atasco.
A eso se suma la transformación técnica y organizativa de la franquicia. 343 Industries ya pasó a llamarse Halo Studios, y se espera que los próximos Halo usen Unreal Engine 5 en lugar de Slipspace Engine. Ese cambio, si se confirma en toda la línea de producción, podría hacer más sencilla la entrada de talento externo, aligerar el trabajo con las herramientas y recortar parte de las fricciones habituales del desarrollo.
La jugada tendría beneficios claros, pero también varios puntos delicados. Repartir trabajo entre especialistas, acortar plazos y aprovechar experiencia de equipos repartidos por todo el mundo puede salir muy bien. También puede abrir la puerta a una visión creativa más fragmentada, a diferencias de calidad entre estudios y a una pérdida de identidad en una saga con un legado tan reconocible. Y todo esto llega, además, mientras siguen flotando rumores anteriores sobre proyectos cancelados y esa sensación cada vez más extendida de que Microsoft estaría redibujando Halo como una franquicia más descentralizada, repartida entre varios estudios, distintos formatos y enfoques diferentes.