La alemana Isar Aerospace ha logrado hoy algo que ninguna compañía privada europea había conseguido hasta ahora: colocar un cohete en órbita desde Europa continental.
Su lanzador Spectrum despegó desde el puerto espacial de Andøya, en el norte de Noruega, llegó a órbita y soltó sus satélites. El vuelo ya entra directo en la lista de hitos de la industria espacial europea. Ha salido bien en el segundo intento: el primero, en marzo de 2024, duró apenas 30 segundos y acabó en accidente.
Haber enderezado el programa en tan poco tiempo apunta a una empresa capaz de aprender deprisa cuando algo falla y de moverse con una velocidad poco común en el sector espacial europeo.
Y no se trata solo del logro técnico. La Agencia Espacial Europea (ESA) y varios responsables noruegos lo están presentando como un paso relevante para depender menos de proveedores de fuera de Europa a la hora de acceder al espacio. La meta está bastante clara: reforzar industria, soberanía y seguridad.
El vuelo también pone a Andøya Spaceport en el mapa. Se inauguró hace poco y el propio Andøya Spaceport lo define como el primer puerto espacial orbital de Europa continental. Estar en el norte de Noruega le da una ventaja concreta para misiones hacia órbitas polares y heliosíncronas, dos trayectorias muy buscadas por los satélites de observación terrestre y por muchas aplicaciones de defensa.
Spectrum, por cierto, es un cohete de dos etapas, mide 28 metros y está pensado para llevar hasta 1.000 kilos a órbita terrestre baja.
Isar Aerospace no va a pelearle el terreno a Falcon 9, de SpaceX. Su apuesta está en otro lado, en un nicho cada vez más jugoso: lanzamientos más pequeños y ajustados para operadores que no quieren compartir misión con cargas mucho más grandes. En este vuelo transportó pequeños satélites de instituciones educativas y de startups elegidas en la Microlauncher Competition de la agencia espacial alemana, financiada por la ESA. Así que todavía no era una misión comercial al uso, con clientes comerciales convencionales.
Fundada en 2018, Isar Aerospace alcanza este hito después de haber anunciado este año una captación de 270 millones de euros y de cerrar además un contrato de unos 200 millones con la ESA dentro del European Launcher Challenge.
La empresa sostiene que cerca del 60% de sus pedidos ya llega de clientes de defensa, un dato que dice bastante sobre cómo se está moviendo el mercado espacial europeo. También asegura que su fábrica, cerca de Múnich, aspira a sacar hasta 40 cohetes al año y que su cartera de lanzamientos estaría llena hasta 2028. Todo según la propia Isar Aerospace. El éxito aprieta aún más la carrera con rivales como Rocket Factory Augsburg o la española PLD Space, y llega además a solo unos días de la cumbre espacial de París impulsada por Emmanuel Macron sobre soberanía europea en el espacio.