Desde hace ya un par de décadas la literatura juvenil tiene un recorrido comercial envidiable. Siendo de los libros más vendidos y con más proyección a la hora de adaptarse a otros medios, los autores de esta clase de literatura llevan ya mucho tiempo viviendo su edad dorada. Eso no significa que todas las obras de literatura juvenil hayan nacido iguales. Unas son más exitosas que otras. Y si bien no todas pueden ser Los juegos del hambre, hay una que ha conseguido andarle de cerca en cuando a éxito, incluso si no parece haber impactado en la cultura de la misma manera. Esa es El Corredor del laberinto.
Una saga con una gran proyección
Escrita por James Dasher en 2009, esta novela distópica sigue a un joven de nombre Thomas que, al despertar en el interior de una caja en movimiento, sólo recuerdo su nombre. Encerrado en un laberinto junto con un grupo de jóvenes, tendrá que sobrevivir sin conocer nada sobre su pasado, hasta que la llegada de una misteriosa joven le de una pista sobre lo que ocurre: en su pasado, en sus memorias borradas, está la clave para sobrevivir y salir de allí. Y para eso necesita correr para dominar el laberinto.
El libro fue abalado por la crítica por su capacidad de atraparte y hacerte pasar las páginas sin fin, algo que llevaría a ganar prestigiosos premios de literatura Young Adult como el Best Fiction for Young Adults Award en 2011 y el Charlotte Award en 2012. Algo que llevaría a que produjera dos secuelas y dos precuelas de la novela.
En Las pruebas, el segundo de ello, Thomas y sus compañeros descubrirán que, incluso tras escapar del Laberinto, las cosas no son mucho mejor ahí fuera. Y en el tercero y último libro, al menos hasta el momento, La cura mortal, descubren que quizás la humanidad tenga una posible salvación para el postapocalipsis en el que viven, aunque puede que eso pase por su propio sacrificio. Las dos precuelas, El Destello y The Fever Code, ofrecen más contexto sobre todo lo que ocurrió en el mundo antes del postapocalipsis y, también, como llega a originarse la existencia del Laberinto.
Por eso no debería extrañarnos que Hollywood se interesara en la franquicia, llevándola a la pantalla grande. El resultado fue una trilogía de películas dirigidas por Wes Ball, que posteriormente dirigiría El Reino del Planeta de los Simios y que ahora le han asignado la dirección de la película de The Legend of Zelda, que consiguiera atraer al público joven a los cienes.
Unas películas adoradas por su público
No apostando por actores de renombre, la primera película puso a Dylan O’Brien y Kaya Scodelario en los papeles protagonistas en una apuesta que muchos consideraron arriesgada. Y la crítica consideró que no muy acertada. Con un 56 sobre 100 en Metacritic y un 65% en Rotten Tomatoes, la crítica fue tibia, cuando no directamente desprecio la película. Pero el público objetivo eran adolescentes y adultos hasta aproximadmaente los 20 años que no buscaban un divertimento necesariamente profundo, sino una buena adaptación de los libros. Y para estos, funcionó.
Arrasando en los MTV Movie Awards y los Teen Choice Awards, con nueve nominaciones y tres premios entre ambas galas, fue evidente su tirón entre el público joven. Pero aún más viendo los datos de taquilla. La película costó 34 millones de dólares y recaudó más de 348 millones, haciendo que fuera un absoluto éxito financiero que confirmo la continuidad de la franquicia.
De hecho, las siguientes películas repitieron el patrón. Maze Runner: Prueba de fuego fue aún peor recibida por la crítica, pero volvió a triunfar en los Teen Choice Awards con seis nominaciones y dos premios, y logró recaudar la algo más discreta cantidad de 312 millones de dólares tras costar la notable mayor cantidad de 61 millones de dólares. Algo que se acentuó incluso más con la tercera entrega, El corredor del laberinto: La cura mortal, directamente destruida por la crítica, con cuatro nominaciones a los Teen Choice Awards y ningún premio, y recaudando solo 288 millones tras gastarse 62 millones.
Es probable que esa fuera la razón por la que decidieron dejar descansar la franquicia en vez de ponerse inmediatamente con las precuelas, incluso si ya se habla de hacer un reboot de la película original con Wes Ball de nuevo al frente. Pero a falta de ver si eso ocurre, ahora llegan las tres películas a HBO Max si quieres comprobar porqué generaron tanto revuelo. Porque aunque es cierto que no son películas que pasarán a la historia del cine por su profundidad, sí tienen algo indiscutible: igual que los libros son pasa páginas que enganchan, es difícil despegar los ojos de la pantalla con estas películas.