Un equipo del Centro de Investigación Glenn de la NASA en Cleveland ha logrado transmitir por primera vez vídeo en 4K desde un avión a la Estación Espacial Internacional y viceversa mediante láser. Este logro forma parte de una serie de pruebas de una nueva tecnología destinada a proporcionar cobertura de vídeo en directo de los astronautas en la Luna durante las misiones Artemis.
Históricamente, la NASA ha utilizado ondas de radio para enviar información desde y hacia el espacio. Sin embargo, las comunicaciones por láser, que utilizan luz infrarroja, pueden transmitir entre 10 y 100 veces más datos que los sistemas de radiofrecuencia. Para este proyecto, los ingenieros de Glenn colaboraron con el Laboratorio de Investigación de las Fuerzas Aéreas y el programa Small Business Innovation Research de la NASA.
Los ingenieros instalaron temporalmente un terminal láser portátil en el vientre de un avión Pilatus PC-12 y realizaron vuelos sobre el lago Erie, enviando datos desde el avión a una estación óptica terrestre en Cleveland. Estos datos se transmitieron a través de una red terrestre a la instalación de pruebas White Sands de la NASA en Nuevo México, donde los científicos utilizaron señales de luz infrarroja para enviar los datos.
Las señales recorrieron casi 35.406 kilómetros desde la Tierra hasta la plataforma experimental Laser Communications Relay Demonstration (LCRD) de la NASA en órbita. Desde allí, el LCRD retransmitió las señales a la carga útil ILLUMA-T montada en el laboratorio orbital, que envió los datos de vuelta a la Tierra. Durante los experimentos, el sistema High-Rate Delay Tolerant Networking (HDTN), desarrollado en Glenn, mejoró la penetración de la señal a través de la cobertura de nubes.

“Estos experimentos son un gran logro”, afirmó el doctor Daniel Raible, investigador principal del proyecto HDTN en Glenn. “Ahora podemos aprovechar el éxito de la transmisión de vídeos 4K HD desde y hacia la estación espacial para futuras capacidades, como videoconferencias HD, cruciales para la salud de la tripulación y la coordinación de actividades de los astronautas Artemis”.
Tras cada prueba de vuelo, el equipo mejoró continuamente la funcionalidad de su tecnología. Según James Demers, jefe de operaciones aeronáuticas de Glenn, los equipos se aseguran de que “las nuevas ideas no se queden estancadas en un laboratorio, sino que vuelen en el entorno pertinente para garantizar que esta tecnología pueda madurar y mejorar la vida de todos nosotros”.