La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han oficializado una colaboración para enviar a Marte un rover europeo llamado Rosalind Franklin. Anunciado el pasado jueves, este acuerdo marca una nueva fase en la exploración del Planeta Rojo, tras la ruptura de la ESA con la agencia espacial rusa Roscosmos debido a la invasión rusa de Ucrania. La misión, que se había suspendido, aprovechará la próxima alineación favorable entre Marte y la Tierra (que ocurre cada 26 meses) para lanzarse en 2028.
El rover Rosalind Franklin, parte del programa ExoMars, buscará indicios de vida antigua en Marte. La NASA, a través de su Programa de Servicios de Lanzamiento, contratará a un proveedor comercial estadounidense para el lanzamiento y proporcionará unidades de calentamiento y elementos del sistema de propulsión necesarios para aterrizar en Marte. Un aspecto destacado de esta misión es un nuevo instrumento del rover, diseñado para perforar hasta 2 metros bajo la superficie marciana. Esta capacidad única permitirá recoger muestras de hielo protegidas de la radiación y las temperaturas extremas, aumentando las posibilidades de encontrar evidencias de vida pasada.
“Las capacidades únicas de perforación del rover Rosalind Franklin y su laboratorio de muestras a bordo tienen un valor científico excepcional para la búsqueda por parte de la humanidad de evidencias de vida pasada en Marte”, afirmó Nicola Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas en la sede de la NASA en Washington, destacando la gran importancia del rover.

Además, la NASA aportará componentes clave para el principal instrumento científico del rover, el Analizador de Moléculas Orgánicas de Marte, a través de asociaciones con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y la agencia espacial francesa CNES. Este instrumento buscará los componentes básicos de la vida en las muestras de suelo marciano.
La misión del rover Rosalind Franklin también se beneficiará de la colaboración continua entre la NASA y el Departamento de Energía de los Estados Unidos, utilizando fuentes de energía radioisotópicas para los calefactores del rover, y complementará la campaña multimisión Mars Sample Return (MSR), liderada conjuntamente por la NASA y la ESA. Esta campaña busca recolectar y traer muestras de Marte a la Tierra para un análisis más detallado, aunque se desconoce si finalmente se llevará a cabo debido a su alto coste y a ciertas complicaciones logísticas.