Como bien sabes, los precios de los componentes para PC están fuera de control en estos momentos (solo hay que ver el precio que han puesto en Valve a la Steam Machine). Los costes de la memoria RAM son los más afectados, lo que hace que actualizar tu PC sea prácticamente imposible para todos.
Ahora bien, parece que hay quien cree que hay algo muy sospechoso en todas estas subidas de precios. De hecho, una demanda presentada recientemente alega que los principales fabricantes mundiales de RAM (Samsung, SK Hynix y Micron) se pusieron de acuerdo para restringir deliberadamente el suministro de memoria y, como consecuencia, hacer subir los precios.
Según la demanda, las tres empresas mencionadas desviaron su capacidad de fabricación de los módulos DRAM, como DDR3 y DDR4 —es decir, el tipo de memoria que se utiliza en teléfonos, ordenadores, tabletas y otros dispositivos de consumo— hacia la HBM, que se emplea en centros de datos de inteligencia artificial (IA) y se vende a un precio más elevado. Al reducirse la oferta, los precios de la memoria subieron en consecuencia.
Manipulación de mercados gracias a su monopolio
A primera vista, esto no es ilegal: las empresas pueden tomar decisiones estratégicas para maximizar sus beneficios si así lo desean. Pero lo que alega la demanda es que esta medida fue una decisión concertada y coordinada entre las tres empresas, en lugar de que cada una de ellas respondiera por separado a las condiciones del mercado.
Dado que tienen un dominio absoluto del mercado de la RAM (hasta el 89 % de la cuota de mercado de la DRAM y el 100 % de la cuota de mercado de la HBM, según Counterpoint Research), las acusaciones de coordinación —si se demuestran— podrían constituir una conducta ilegal, que podría incluir la fijación de precios.
Si estás leyendo esto y estás desesperado por recibir buenas noticias en medio de todo este panorama apocalíptico de los componentes para PC, quizá esperes que una sentencia favorable en esta demanda abra la puerta a una bajada de los precios de la memoria y contribuya en cierta medida a que los costes vuelvan a niveles razonables.
Por desgracia, ese desenlace es poco probable. La demanda aún no ha demostrado nada, y probablemente resultará extremadamente difícil demostrar más allá de toda duda que Samsung, SK Hynix y Micron se confabularon para perjudicar a los consumidores.