La tienda de Tesla en Salem, Oregon, ha sido víctima de actos violentos en dos ocasiones recientes, incluyendo un ataque con disparos y actos de vandalismo que resultaron en ventanas rotas y un vehículo incendiado.
Estos eventos han llevado a la intervención del FBI, marcando la segunda ocasión en que fuerzas federales se involucran en incidentes relacionados con la marca, a pesar de que tales actos no se consideran crímenes federales.
De marca querida a empresa odiada por culpa de su CEO
En un contexto mayor, se ha reportado un aumento alarmante en los incidentes de vandalismo en tiendas de Tesla alrededor del mundo, en gran parte como protesta contra Elon Musk
A inicios de este mes, un incidente similar ocurrió en Colorado, donde también se intentó llevar a cabo un acto de sabotaje. La participación del FBI en estos casos ha suscitado preguntas sobre la motivación detrás de estos actos, aunque la policía local no ha podido confirmar si existe un trasfondo político.
El panorama para Tesla está cambiando drásticamente. La percepción negativa hacia la compañía ha crecido, ligeramente alimentada por su asociación con Musk, cuyas acciones son vistas como cada vez más controvertidas. Anteriormente admirada por muchos, Tesla está ahora reviviendo una hostilidad que podría afectar su imagen de marca y, eventualmente, sus ventas.
Se anticipa que los recientes actos de vandalismo, combinados con la caída en la apreciación de sus vehículos, impacten negativamente las ventas en el próximo trimestre. A pesar de que las acciones de Tesla aún mantienen un valor alto, hay un creciente temor entre los analistas y los inversionistas de que la insatisfacción del público y los retos en el mercado puedan traducirse en una disminución tangible en las cifras de venta.
Rumores sugieren que esto podría desencadenar una ola de ventas en el mercado de vehículos usados, bajando aún más el precio de reventa de los automóviles de la marca.