En un nuevo ensayo, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, aboga por un futuro de código abierto para la IA generativa. Argumenta que un ecosistema de código abierto beneficia a los consumidores de todo el mundo y fomenta la innovación, lanzando indirectamente un guante retórico a los pies de los desarrolladores de código cerrado (y competidores de Meta) como OpenAI y Google.
“El modelo de negocio de Meta consiste en construir las mejores experiencias y servicios para las personas”, escribió Zuckerberg. “Para ello, debemos asegurarnos de que siempre tenemos acceso a la mejor tecnología, y que no estamos encerrados en el ecosistema cerrado de un competidor donde puedan restringir lo que construimos”.
El principio en que se basan los modelos de código abierto es que permiten un enfoque colaborativo del desarrollo. A diferencia de los modelos de código cerrado, que están restringidos al equipo interno de una empresa y a sus clientes, cualquiera puede acceder a los modelos de código abierto, modificarlos y mejorarlos.
Para los propietarios de smartphones, la diferencia se aprecia al comparar el sistema operativo iOS, propiedad de Apple, y Android, de código abierto, de Google. Así, Android está disponible en todo tipo de dispositivos, mientras que iOS se limita a los aparatos de Apple.
Qué es el código abierto y cerrado en la IA
En IA, los modelos de código cerrado, como los de OpenAI y Google, normalmente solo están disponibles para los clientes de una empresa y ofrecen oportunidades limitadas de modificación. Estos modelos están diseñados para proteger la propiedad intelectual y mantener el control sobre el uso de la tecnología.
Según Zuckerberg, los desarrolladores se benefician de disponer de un marco de código abierto para la IA. Afirmó que, al poner los modelos de IA a disposición de un amplio abanico de desarrolladores e investigadores, la tecnología puede perfeccionarse con mayor rapidez y eficacia.
Esto conllevaría mejoras tanto en la seguridad como en la funcionalidad general, ya que más ojos en el código ayudarían a identificar y corregir fallos más rápidamente que en un sistema cerrado.
Pero no es oro todo lo que reluce. Un argumento común contra la IA de código abierto es que los malos podrían utilizarla de forma malintencionada o que las naciones adversarias podrían socavar la seguridad nacional de países rivales con esta tecnología.
Zuckerberg lo reconoció, pero contraatacó afirmando que los modelos de código cerrado no son inmunes a tales riesgos, ya que su código también puede ser robado y utilizado. En su lugar, abogó porque las empresas estadounidenses colaboren con el gobierno y adopten un enfoque de código abierto.
En esta guerra solo podemos mirar, pero está claro que si a unos les interesa el código cerrado y a otros el código abierto, no es por nosotros, los usuarios, es por ellos mismos y sus intereses económicos.