Esta semana la Tierra ha vivido el día más caluroso de su historia, dos veces. Según los datos del Servicio de Cambio Climático de Copérnico (C3S), el domingo se situó a la cabeza de las temperaturas medias mundiales más altas desde que comenzaron los registros en 1940, para volver a batirse el lunes.
El domingo 21 de julio, la temperatura media global del aire en superficie alcanzó un máximo de 17,09 °C, superando por poco el récord anterior de 17,08 °C establecido el 6 de julio del año pasado. Pero el récord no duró mucho: al día siguiente, el lunes 22 de julio, el mercurio subió hasta los 17,15 °C.
¿Se acerca el fin del mundo? Está claro que un poco sí
Es importante señalar que se trata de datos preliminares de un conjunto de datos específico, ERA5, recogidos por el C3S como parte del programa Copernicus de la Unión Europea. La variación entre los conjuntos de datos, algunos de los cuales han registrado temperaturas aún más altas, se debe a las diferencias en el lugar donde se recogen los datos y la forma en que se procesan.
Dejando a un lado las diferencias específicas, estos conjuntos de datos tienden a coincidir en las tendencias más generales, que no solo muestran un aumento a largo plazo de la temperatura media, sino que los años 2023 y 2024 llevan la delantera por bastante margen.
Por ejemplo, antes del pasado julio, el récord anterior de temperatura media diaria más alta era de 16,8 °C, establecido el 13 de agosto de 2016. Pero después de mantenerse durante casi siete años, ese récord ha sido superado casi 60 veces desde mediados de 2023.
Como era de esperar, 2024 tiene muchas posibilidades de convertirse en el año más caluroso jamás registrado, título que actualmente ostenta 2023. El primer semestre de este año ha sido sistemáticamente más cálido que el periodo correspondiente del año pasado, pero los últimos cuatro meses de 2023 fueron tan anormalmente cálidos que aún no está claro si 2024 lo igualará, especialmente con la probabilidad de una fase de La Niña.