Todos hemos visto películas como Armagueddon o Deep Impact y sabemos que si un día nuestro planeta se enfrenta a un asteroide de gran tamaño, la Tierra puede salir muy perjudicada. En concreto la vida en la Tierra y nosotros los primeros. Por eso mismo la NASA, la ESA y demás organizaciones espaciales lleva décadas trabajando para que eso no ocurra.
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Suscríbete (es GRATIS) ►Si algún día un asteroide de gran tamaño se encuentra en trayectoria de colisión directa con la Tierra, disponemos actualmente de una tecnología de eficacia probada que, de seguir desarrollándose, podría salvarnos de su impacto potencialmente devastador.
La NASA probó este sistema por primera vez hace dos años e intentó cambiar la trayectoria de un asteroide inofensivo estrellando una nave espacial contra él. Tras un análisis inicial, la misión DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA se consideró un éxito, ya que efectivamente alteró la trayectoria del asteroide Dimorphos, de 160 metros de ancho, que orbita alrededor del asteroide Didymos, de mayor tamaño.
Pero los científicos quieren saber más sobre cómo afectó el impacto a Dimorphos, y para ello la Agencia Espacial Europea (ESA) enviará una nave espacial a encontrarse con él en la próxima misión Hera.
El objetivo de la misión Hera es:
- Obtener más información sobre la masa y la composición exactas de Dimorphos.
- Determinar con mayor precisión el efecto del impacto sobre el asteroide.
- Confirmar si existe un cráter de impacto o si Dimorphos se partió por completo y ahora se mantiene unido por su propia y débil gravedad.
- Si el impacto dejó un cráter, determinar su tamaño.
La nave espacial visitante realizará observaciones manteniéndose a una distancia segura del asteroide y sus nubes de escombros, pero también desplegará un par de naves mucho más pequeñas que realizarán observaciones más cercanas antes de aterrizar en Dimorphos. El encuentro cercano es una empresa arriesgada, pero que tiene el potencial de recopilar una gran cantidad de datos muy útiles.
La ESA declaró que quiere “convertir el experimento a gran escala de DART en una técnica de defensa planetaria bien entendida y potencialmente repetible” que proteja a la Tierra si se descubre que un gran asteroide se acerca a nosotros.
Parece que en el futuro no necesitaremos a Bruce Willis salvándonos la vida, por suerte para él y para todos. Será una misión no tripulada quien nos libere del asteroide.