Nueva York ya ha puesto fecha. Desde hoy, 29 de julio de 2026, la SAFE for Kids Act, una de las apuestas más ambiciosas del estado para recortar el impacto de las redes sociales en los menores, entra en su recta final: las reglas definitivas publicadas este 29 de julio de 2026 obligan a las plataformas sociales a verificar la edad de sus usuarios a partir del 25 de enero de 2027 antes de dar acceso a feeds algorítmicos y a determinadas notificaciones. Ese paquete regulatorio se ha publicado 180 días antes de que la ley empiece a aplicarse y, según el propio texto, las compañías que incumplan se arriesgan a sanciones de hasta 5.000 dólares por cada infracción.
La idea de fondo de la SAFE for Kids Act es clara: frenar el diseño adictivo de estas aplicaciones, sobre todo durante la noche.
Llevado al detalle, las reglas definitivas establecen que los menores de 18 años no podrán entrar sin consentimiento parental en feeds seleccionados por algoritmos pensados para maximizar la interacción, el tiempo de permanencia o la participación. En su lugar, las plataformas tendrán que ofrecerles un feed cronológico formado por cuentas que ya siguen. También quedarán bloqueadas las notificaciones entre las 00:00 y las 6:00 para los menores, salvo que exista autorización de un padre, madre o tutor.
La norma también toca a los adultos. Para permitirles el acceso a esos feeds algorítmicos o a notificaciones dentro de esa franja horaria, las plataformas tendrán primero que comprobar que, en efecto, tienen la edad suficiente.
Y no, no afecta a cualquier servicio online. El texto definitivo acota su alcance a plataformas sociales con contenido generado por usuarios en las que al menos el 20% del tiempo de uso se destina a feeds algorítmicos.
Nueva York no impone una sola vía para verificar la edad, pero sí deja el listón técnico bastante alto.
Los sistemas tendrán que ser muy precisos, arrojar una tasa baja de falsos positivos y detectar intentos de evasión en el 98% de los casos, tal como exigen las reglas definitivas de la SAFE for Kids Act. Las empresas podrán recurrir a documentos oficiales, aunque no podrán basarse únicamente en ellos: tendrán que ofrecer al menos una alternativa que no obligue a identificarse, como comprobaciones por imagen o vídeo o cruces de datos entre el correo electrónico y el teléfono con información asociada a la edad. Además, la información recogida para verificar la edad deberá borrarse de inmediato o quedar desidentificada una vez utilizada, y no podrá reutilizarse para otros fines.
Los menores podrán pedir permiso para activar estas funciones restringidas, aunque antes tendrán que aceptar que su padre, madre o tutor reciba una notificación, según recogen las reglas definitivas. Después, tanto el adulto responsable como el propio menor podrán retirar ese consentimiento. Si esa autorización no existe, las plataformas no podrán cerrar el acceso a las partes no restringidas de la aplicación ni impedir búsquedas de contenido concreto. Tampoco estarán obligadas a enseñar a los padres el historial de búsquedas o los intereses temáticos del menor para conceder ese permiso.
La SAFE for Kids Act se aprobó junto con la New York Child Data Protection Act, que limita la recogida, el uso y la venta de datos de menores de 18 años sin consentimiento informado. Las dos normas parten de la misma preocupación por la salud mental juvenil, en un contexto marcado por estudios que relacionan el uso intensivo de las redes con ansiedad y depresión entre adolescentes.
Aun así, la discusión está lejos de cerrarse. Grupos de la industria tecnológica y defensores de las libertades civiles sostienen que estas reglas pueden poner en riesgo la privacidad, afectar la libertad de expresión y acabar bloqueando contenido legal tanto para menores como para adultos. En otros estados, leyes parecidas ya han quedado frenadas en los tribunales, aunque una decisión reciente del Tribunal Supremo de Estados Unidos, favorable a una ley texana de verificación de edad para sitios web para adultos, podría reforzar la posición de Nueva York. Por ahora no está claro si estas reglas lograrán superar intactas las impugnaciones judiciales que casi con toda seguridad llegarán.