OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, reveló el pasado viernes sus planes para reformar su estructura corporativa, transformando su brazo con ánimo de lucro en una corporación de beneficio público (PBC) en Delaware, Estados Unidos. Según la empresa, este cambio permitiría captar mayores inversiones al eliminar las limitaciones impuestas por su matriz sin ánimo de lucro. Además, la medida ayudaría a OpenAI a obtener fondos en un contexto donde el desarrollo de inteligencias artificiales de altas capacidades exige inversiones multimillonarias.
La reorganización responde a los desafíos financieros de lograr una inteligencia artificial general (AGI) que supere la inteligencia humana. En octubre, la compañía obtuvo 6.600 millones de dólares en su última ronda de financiación y fue valorada en 157.000 millones, dependiendo, eso sí, de esta reestructuración y de eliminar el límite de beneficios para inversores en dos años. No obstante, OpenAI aseguró que la entidad sin ánimo de lucro conservará una “interés significativo” en la nueva PBC mediante acciones, lo que la convertiría en una de las organizaciones sin ánimo de lucro mejor financiadas del mundo.
La decisión no ha estado exenta de polémica. Elon Musk, cofundador de OpenAI y ahora uno de sus principales detractores, ha intentado bloquear el plan alegando que prioriza los beneficios sobre el bien público. Musk incluso demandó a la empresa, afirmando que violó acuerdos contractuales. Además, Meta pidió al fiscal general de California que detenga la transformación a PBC. Sin embargo, OpenAI sostiene que los cambios son necesarios para seguir desarrollando su misión.

Aunque convertirse en una PBC implica equilibrar objetivos sociales con la generación de beneficios, algunos expertos como Ann Lipton, profesora de derecho corporativo, advierten que esta estructura no garantiza el cumplimiento de su misión. “En la práctica, son los accionistas mayoritarios quienes deciden cuán fiel es una empresa de beneficio público a su misión”, explicó.
Los analistas consideran este cambio como esencial para competir con rivales como Anthropic y xAI, que recientemente recaudaron miles de millones en financiación. “Este es el paso crítico para que OpenAI continúe captando capital”, señaló Gil Luria, analista de DA Davidson & Co, aunque añadió que la medida “no implica necesariamente que OpenAI salga a bolsa”.