Si preguntas a los historiadores de los videojuegos por el título más importante de la historia, hay una gran posibilidad de que te digan que es Super Mario 64. No es para menos: supo adaptarse perfectamente a las tres dimensiones, con una jugabilidad exquisita y marcando claramente el camino a seguir para los juegos de esa generación (y no solo los de Nintendo). Sin embargo, por lo visto, no fue un camino de rosas para Shigeru Miyamoto.
¿¡Pero qué le pasa a este chaval!?
Crear un juego como Super Mario 64 no era sencillo porque, a diferencia de ahora, no había ningún estándar. Literalmente, el equipo estaba abriéndose camino en un mundo completamente nuevo sin guía de ningún tipo. Por mucho que Miyamoto y su equipo creyeran que estaban yendo en la buena dirección, necesitaban que desde fuera alguien viera su trabajo y les mostrara que no se estaban equivocando.
Sabiendo la necesidad imperiosa que tenían de un equipo de testeo, Miyamoto juntó a un grupo de niños de instituto japoneses, entre los que se encontraba su propio hijo, a jugar en el mundo del Rey Bob-Omb. Y no fue fácil admirar su torpeza: “Viéndole cómo intentaba docenas de veces, una y otra vez, subir esa colina imposible, como padre no podía evitar pensar ‘Por dios, ¿este niño tiene cerebro?’“. Justo lo que quieres que tu padre diga de ti.
Eso sí, el testeo sirvió para algo más que para enfurruñar a Miyamoto con su vástago: “Después preguntamos a los niños qué pensaban del juego y dijeron que era divertido y querían jugarlo otra vez“. El autor reflexiona entonces sobre la manera en la que Nintendo hace sus títulos: “Creo que se ha formado esta imagen con los juegos de que si no puedes ganar, no es divertido o bueno, ¿no? Es una filosofía que también seguimos en Nintendo, pero supuse que si un juego era tan divertido de jugar incluso aunque no llegaras a ningún sitio, bueno, debía estar bien”. Si te preguntas por su hijo, no te preocupes, está alejado de la empresa de su padre: trabaja en una agencia de publicidad y probablemente ya sabe cómo pasarse esa pantalla con el Rey Bob-Omb.