Resident Evil ya no es la franquicia que conocimos en su día. Para bien o para mal, ha ido evolucionando con el tiempo. Resident Evil 4 fue un cambio muy evidente y brusco hacia la acción. Resident Evil 7 fue un regreso a los orígenes del terror, pero no se siente igual que los juegos antiguos. Algo que tiene un valor por sí mismo, pero que no nos quita esa espinita particular.
Porque en esta casa somos muy fan de los tres primeros Resident Evil. Los de la primera PlayStation. Y ni siquiera por nostalgia. Podemos rejugarlos hoy en día y siguen siendo tan fantásticos y originales como sus, igualmente, excelentes remakes. Pero es cierto que son juegos que tienen una edad y la muestran en el apartado técnico. Algo que nos hace desear que alguien haga un Resident Evil clásico con las herramientas de hoy. Unas plegarias que han sido escuchadas, incluso cuando pensábamos que ya era imposible.
Quienes ha escuchado nuestras plegarias no es Capcom, sino SFB Games. Un estudio conocido por sus juegos de puzzles que han decidido sumergirse en el terreno del survival horror clásico con un juego de nombre Crow Country.
Muy inspirado en los survival horror de la primera PlayStation, tanto en gráficos como en su jugabilidad. En este juego encarnamos a Mara Forest, quien debe investigar un parque de atracciones abandonado, Crow Country, para encontrar a su fundador desaparecido, Edward Crow. Como es evidente, no tardaremos mucho en descubrir que hay más de lo que la vista ve. Y nos encontraremos buscando llaves y mecanismos mientras combatimos y esquivamos a terribles criaturas que buscan acabar con nuestra vida.
Parte del interés de Crow Country es que, aunque coge inspiración en Resident Evil y los survival horrors de la primera PlayStation, no los imita hasta sus últimas consecuencias. En Crow Country podemos mover la cámara, desactivar los controles de tanque, y no hay gestión de inventario. El juego se centra más en las idas y venidas con un diseño de escenarios excelente, un sistema de pistas que nos obliga a tomar notas o tenerlas en mente si no queremos volver a un punto seguro para recordarlas, y un combate de enemigos particularmente resilientes.
A eso contribuye también que la estética de Crow Country no es la de los Resident Evil clásico. Hay la decadencia y el óxido de estos, pero su dirección de arte lowpoly recuerda más a una versión refinada de la del Final Fantasy 7 original. Un increíble chute de nostalgia que funciona extremadamente bien con sus escenarios, que se presentan como pequeños dioramas hechos para el Pinypon más siniestro del mundo.
De hecho, aunque los escenarios son relativamente pequeños, son muy compactos. Están llenos de objetos, enemigos, secretos y puertas. Algo que hace que sean extremadamente densos e interesantes de navegar, incluso si son bastante pequeños de por sí.
Por eso el juego recuerda a los Resident Evil clásicos. El combate está en un segundo plano y es más un último recurso que algo que utilicemos de forma constante y consciente. No tanto por la escasez, ya que podremos reponer nuestra munición de pistola siempre que queramos, sino por la resistencia y cantidad de nuestros enemigos. Haciendo más prudente simplemente despejar nuestro camino para poder avanzar sin miedo.
Si te gustan los Resident Evil clásicos, Crow Country es el juego que deberías estar jugando. Es bonito, es divertido y captura a la perfección las sensaciones de aquellas primeras tres entregas del clásico de Capcom. Así que ya sea por nostalgia o porque estás enamorado de esa clase de diseño, deberías jugar a Crow Country.