En 2026, Snap ha optado por sacar fuera de la compañía a su equipo interno de vídeo generativo y convertirlo en una nueva empresa independiente, Dotmo. La idea, por lo que se conoce hasta ahora, pasa por bajar el coste de desarrollar esta tecnología sin tener que cargar con todo desde dentro.
La operación implica que varios empleados que hoy siguen en Snap saldrán de la empresa para sumarse a Dotmo, que empezará a funcionar con dirección propia, aunque mantendrá lazos estratégicos y financieros con Snap, la compañía de Evan Spiegel.
En la práctica, Dotmo sale del equipo que Snap había creado internamente para trabajar en modelos de vídeo. Su misión será empujar esa tecnología un poco más lejos, pero con un foco mucho más concreto: los videojuegos y las experiencias interactivas de entretenimiento.
La lógica del movimiento, en el fondo, es bastante simple.
Desarrollar vídeo generativo a gran escala cuesta una fortuna en talento, infraestructura y producto. Convertir esa unidad en una empresa aparte le permite a Snap recortar plantilla y rebajar gasto operativo directo, sin cerrar del todo la puerta a un posible retorno más adelante. Ahí está una de las piezas centrales del acuerdo: con la información pública que hay por ahora, Snap licenciará a Dotmo su tecnología para usos vinculados a los videojuegos y, a cambio, conservará una participación relevante en el capital de la nueva empresa.
Al final, lo que hace Snap es cambiar parte del coste fijo por la opción de que su apuesta se revalorice si el proyecto acaba funcionando.
Hasta donde se sabe, Dotmo concentrará sus esfuerzos en herramientas y modelos para vídeo y experiencias interactivas, con especial interés en plataformas de juego y entretenimiento participativo. Es un terreno donde el contenido generado en tiempo real, los personajes dinámicos y los mundos interactivos pueden encontrar una salida comercial más clara que las aplicaciones generalistas. Para Snap, además, es una manera de seguir pegada a una tecnología prometedora sin tener que asumir en solitario toda la factura de desarrollarla.
Hay otro punto importante: Snap no pondrá dinero directamente en Dotmo.
El principal inversor en esta primera fase será Bobby Murphy, cofundador y CTO de Snap, que aportará capital a título personal mientras sigue ocupando su puesto a tiempo completo dentro de la empresa, al menos según lo que ha trascendido hasta ahora. Ese detalle ya ha levantado dudas sobre un posible conflicto de interés, porque Bobby Murphy seguirá siendo una pieza clave en la estrategia tecnológica de Snap y, al mismo tiempo, tendrá un interés económico directo en la escisión.
La creación de Dotmo también encaja en un 2026 marcado por la reestructuración dentro de Snap.
Es la segunda gran escisión de la compañía en 2026, después de la separación de Specs, su división de gafas inteligentes. A eso se suma el recorte de alrededor de 1.000 empleados que ejecutó a comienzos de año. Los analistas del sector leen esta maniobra como una forma de seguir expuesta a tecnologías emergentes sin hacer que todo el riesgo caiga de lleno sobre la cuenta de resultados: menos gasto fijo hoy, a cambio de una participación que mañana podría valer bastante más. De momento, eso sí, con la información disponible no se conocen los mecanismos de supervisión ni las salvaguardas de gobernanza que acompañarán a esta estructura.