Sony ha afirmado hoy que ya tiene apartada toda la memoria RAM que necesita para fabricar las PlayStation 5 que espera vender durante su ejercicio fiscal 2026, que cierra el 31 de marzo de 2027. Lo dice en medio de una escasez global de memoria que aprieta a toda la industria del hardware y está encareciendo consolas, PC y smartphones. La noticia rebaja, al menos por ahora, el riesgo de problemas de producción para PlayStation 5. Lo que no despeja es lo que pueda pasar con la disponibilidad y los costes después de esa fecha.
La escasez mundial golpea tanto a la DRAM como a la NAND, arrastrada por la demanda de los centros de datos y de otros compradores con mucho peso en el mercado.
No es un problema exclusivo de las consolas. También está empujando al alza el precio de los PC, los smartphones y buena parte de la electrónica de consumo. En el caso de Sony, este mensaje sirve para enfriar, al menos de momento, el temor a cuellos de botella en PlayStation 5 durante los próximos meses y deja entrever que la compañía podrá llegar a su objetivo de ventas sin que la memoria se convierta ya en un freno directo para la producción.
Pero el problema sigue ahí. La garantía de suministro solo cubre las necesidades que Sony ha calculado hasta marzo de 2027. A partir de ahí, siguen en el aire las dudas sobre la disponibilidad, los costes y la estrategia comercial si el mercado de la memoria sigue bajo presión.
Los números que ha dado Sony ayudan a ponerlo en contexto. La compañía vendió 1,38 millones de PlayStation 5 en el primer trimestre fiscal de 2026, frente a los 1,56 millones del mismo periodo del año anterior. Aun así, la consola ya acumula 95,3 millones de unidades vendidas desde su lanzamiento, siempre según los datos de la propia Sony, una cifra que la mantiene como uno de los pilares del negocio de PlayStation.
Y ese margen extra en la cadena de suministro cobra todavía más peso pensando en el final de 2026, cuando Grand Theft Auto VI, previsto para noviembre, apunta a convertirse en uno de los grandes motores de demanda de consolas de toda esta generación.
Tener la memoria asegurada, claro, no hace que fabricar consolas salga más barato. Sony ya subió en abril de 2026 el precio de todos los modelos de PlayStation 5: el modelo base pasó de 550 a 650 dólares, y la compañía tampoco ha cerrado la puerta a nuevas subidas si las condiciones del mercado empeoran.
De hecho, una consultora de mercado prevé una caída del 19,5 % en los envíos globales de consolas en 2026, precisamente por el golpe de los precios.
Los analistas llevan meses avisando de que la llamada “Ramageddon” puede alargarse hasta 2027 o incluso más. Si ese escenario acaba imponiéndose, el impacto también podría notarse en la próxima generación de consolas, porque lanzar nuevas máquinas dentro de una franja razonable de entre 600 y 800 dólares dependerá en buena medida de que el mercado de la memoria afloje antes de 2028.
Por ahora, Sony ha comprado tiempo para PlayStation 5. Una salida definitiva, no. Nadie sabe todavía cuál será el impacto real de esta crisis más allá de marzo de 2027.