¿Sabes cuánto dinero cuesta hacer un videojuego a lo largo de más de un lustro? Paga a decenas de desarrolladores, guionistas, modeladores, músicos… Es una inversión gordísima que puede irse al traste con unas malas reviews o un tráiler que no esté a la altura. Pero en el caso de 11-bit Studios ni siquiera han llegado a darle la oportunidad, porque han visto claro que iba a fracasar. Y antes de que el bote se hunda, prefieren coger las hachas y hundirlo ellos mismos.
Fracaso absoluto
11-bit Studios, que ha hecho juegos como los dos Frostpunk o el clásico This war of mine, ha cancelado su nuevo proyecto del que ni siquiera sabíamos el nombre (más allá de Project 8) y despedido a varios de sus desarrolladores. El motivo no es que el juego fuera malo, sino algo que tiene mucho sentido: el panorama es muy distinto al de hace seis años, cuando empezaron a hacerlo, y ya no tiene sentido.
Przemysław Marszał, el presidente, ha dicho que “fue concebido bajo condiciones de mercado muy distintas, cuando los juegos llevados por la narrativa y la historia eran más importantes”. Tristemente, y como fan de los juegos con mucha narrativa, tengo que decir que tiene razón: ahora mismo se lleva el gameplay rápido con cualquier excusa. Y si no hay excusa argumental pero es divertido y tiene personajes llamativos, tanto da.
Vamos, que empezaron un juego antes del Covid y después ya no tiene tanto sentido: “Hemos encontrado problemas y desafíos sin resolver que requerirían extender aún más la fecha de entrega y el presupuesto correspondiente tendría que incrementar”. Y nada da más miedo a una empresa que la palabra “presupuesto” unida al verbo “aumentar”. No sabemos exactamente cuántas personas estaban haciendo Project 8, pero se cree que 37, según las últimas indicaciones, de los que la mitad han podido meterse en otros proyectos. Bueno, algo es algo. ¿Sabremos algún día qué era este juego? Porque nunca se sabe cuándo puede volver la importancia de una buena historia…