A día de hoy todos los productores de televisión saben que una buena serie de época vende. La gente quiere ver a gente de otras épocas y descubrir que, en las cosas importantes, eran básicamente como nosotros. Se enamoraban, tenían sexo o lo intentaban, iban a trabajar, salían de noche y tenían tremendas broncas con sus familiares, parejas y amigos. Y es reconfortante e interesante del mismo modo que lo es cuando es una serie contemporánea. Porque nos gusta ver a gente como nosotros. Porque ver a seres humanos existiendo y tener pequeños conflictos cotidianos es interesante. Por eso a nadie le disgusta un buen cuchicheo.
Pero hubo un tiempo en que eso no se veía de esa manera. Hacer una serie de época cuesta dinero, porque tanto escenarios como vestuario y maquillaje hacen que los costes de producción se disparen de forma exagerada. Pero hubo una serie que cambió eso de forma dramática en su llegada a Netflix hace cinco años, al menos cara al gran público. Esa serie fue Los Bridgerton.
En el siglo XIX eran como nosotros (los de clase alta)
Estrenada originalmente el 25 de diciembre de 2020, esta serie de Sonda Rhimes nos propuso echar un vistazo a la alta sociedad londinense durante la época de la regencia, a principios del siglo XX, adaptando las populares novelas del mismo nombre de Julia Quinn. Centrándose en dos familias en particular, los Bridgerton y los Featherington, la historia se centra en lo que para el resto de la sociedad sería el cotilleo. Lo que hacen o dejan de hacer cada uno de los miembros de las familias en determinadas circunstancias, llevando a escándalos o pequeños deslices de lo más interesantes.
La gran fortaleza de la serie es que, aunque siempre se centra en ambas familias, el foco siempre está en uno de los hermanos Bridgerton en particular y en la pareja romántica del mismo. Todos los demás son secundarios, pero de un modo que sabemos que, en posteriores temporadas, acabarán siendo tarde o temprano protagonistas de su propia historia.
Con ocho hermanos entre los Bridgertones, cuatro chicos y cuatro chicas, eso significa que hay para muchas tramas secundarias, pero que también puede llevar tiempo llegar a nuestro personaje favorito a ser protagonista. Pero de momento, en la primera temporada tuvimos a Daphne Bridgerton y su romance con Simon Basset, el Duque de Hastings, en la segunda temporada tuvimos a Anthony y su romance con Kathani, y en la tercera temporada le tocó el turno a Colin y su romance con Penélope Featherington, en el cruce más sonado entre ambas familias.
Para la cuarta temporada, aunque sería lógico que le tocara a una de las chicas, vuelve a tocarle a uno de los chicos. Y es que Benedict Bridgerton, segundo hijo varón de la familia, será el protagonista de la temporada. Bohemio y poco interesado en el romance o formar una familia, se enamorará de una misteriosa mujer enmascarada en uno de los bailes a los que acude la familia. A partir de entonces, toda la temporada se centrará en descubrir la identidad de esa mujer y, si es posible, desposarla, mientras combate los dos impulsos que habitan en él: el amor por esa misteriosa mujer y la vida bohemia que ha llevado hasta el momento.
Con el regreso de todos los actores de anteriores temporadas, a excepción de Regé Jean Page que no aparece desde la primera, y muy probablemente la desaparición del personaje de Daphne Bridgerton, habrá una notable incorporación al elenco. Y no sigas leyendo este párrafo si quieres evitar spoilers. Porque al elenco se sumará Yerin Hace haciendo de Sophie Beckett, el interés romántico de Simon, que le traerá de cabeza durante toda la temporada.
Aunque con un estreno programado para el 29 de enero, como ya es normal en Netflix se estrenará en dos partes. Para ver la segunda parte de la serie, y ver la conclusión de estos dos enamorados, tendremos que esperar hasta el 26 de febrero. Pero no desesperes, porque aunque haya que esperar, la serie ya ha sido renovada para una quinta temporada.