Han pasado cinco años desde Gears of War 5, y pasarán unos cuantos más hasta la siguiente entrega, dependiendo del estado de desarrollo de Gears of War: E-Day. Este el mayor periodo de tiempo sin un juego de la saga, pero es que, por lo visto, ha habido muchos más vaivenes de los que podemos siquiera intuir. Y es que esta sexta entrega será realmente la precuela de la saga, pero durante meses estuvieron trabajando con una premisa muy distinta: ¿Y si los marines se iban a dar vueltas por el espacio?
En la guerra espacial nadie puede oir tus gritos
Rod Ferguson, que dejó el juego para dedicarse en cuerpo y alma a Diablo 4 en Blizzard, cuenta ahora cuál era su visión para continuar la saga. Y si habéis jugado a la quinta parte, seguro que os va a dar muchísima pena. ¿Os acordáis, cerca del juego, de una de esas secciones de mundo abierto que estaba repleta de arena roja, ruinas industriales, tormentas de arena y todo tipo de locuras y fantasías que rompían un poco con la saga sin hacerlo del todo? Pues esa era su hoja de ruta para Gears of War 6.
“En Gears 6 dejábamos Sera, y estábamos yendo hacia allí. Si ves la historia, si prestas atención en Gears 5, te encuentras con que la tecnología de cohetes UIR y ese tipo de cosas estaban sembrando las semillas (…) Así que lo que quería hacer aquí era sacarte de Sera para encontrar lo que podría significar para el resto de la galaxia o, al menos, para el resto del sistema solar”, afirma.
¿El problema? Creyeron que se parecería demasiado a Mass Effect, a pesar de que la idea original era que fuera más similar a la carrera espacial de los 50, en la era del Sputnik. Lento, caro y estratégico, con nuevos enemigos y misterios y, sobre todo, solucionando el cliffhanger final que quedará sin resolver durante muchos, muchísimos años más. Nadie dijo que fuera fácil ser fan de Gears of War.